Martillo-alicate

Todos sabemos que tener la herramienta adecuada es tener la mitad del trabajo hecho, pero quién es el guapo que, estando subido en una escalera y teniendo unos alicates en la mano, baja la escalera, coge un martillo y vuelve a subir la escalera para rematar un clavo. Por favor no mientas, ¡que somos españoles!

Para evitarnos viajes y aligerar nuestra conciencia de la carga de ser un chapuzas irrecuperable, existe el martillo-alicate, que nos permite realizar ambas funciones con la misma herramienta. Sólo le hace falta un abridor para que sea la herramienta perfecta del chapuzas dominguero que todos llevamos dentro. Y, si las cosas salen mal, como dice el proverbio: siempre podremos echar la culpa a la herramienta.

La opción de un cinturón para las herramientas únicamente es viable si eres profesional o tienes el vientre más o menos liso, porque si en lugar de la famosa tableta de chocolate vives rodeado de una ristra de morcillas, el cinturón parece más un flotador acentuando tu curva de la felicidad, que si la llamáramos con propiedad sería la curva del cachondeo.

Otra imagen que ha venido directamente a mi mente ha sido la de la película "The Wall" de Alan Parker, con la música de Pink Floyd y sus legiones de martillos marchando hacia el horizonte. Con el martillo-alicate hubiera sido mucho más acertado. ¡Ah, benditos 80's!

Clavos para ir de pinchos con el martillo

Vale que algunas tapas estén más duras que una piedra, porque llevan semanas en las vitrinas de la barra, pero de ahí a usar clavos como palillos...

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Por 6 euros podrás adquirir el pack de 18 clavos, para poder cubrir una comida, familiar o entre amigos, que organices en tu casa.

El único inconveniente que le veo a esto es que el que quiera usarlo de mondadientes lo va a tener un poco más complicado...

 

Clava clavos con los nudillos

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Me parece que muy funcional no va a ser, pero este martillo de puños creo que es capaz de hacerte sufrir el daño de clavar un clavo en tus propias manos, como si fueras tú el que estuvíera dándole puñetazos al clavo.

Pero bueno, que hay gente para todo, yo una vez ví como un hombre los clavaba con las palmas de las manos, así que ya podemos esperar cualquier cosa...

Los artífices de esta idea: Martus & Silvio LLC.

El “salva pulgares”

En el éxito de un invento interviene en un alto porcentaje su nombre. Da igual de lo que se trate ni de la utilidad que tenga. Si el nombre es bueno, triunfará. En eso, las teletiendas locales que venden pela-pistachos o increíbles máquinas que te ponen colgando bocabajo, son las reinas.

Y este invento seguro que ha salido de una. Se llama (en español) "el salva pulgares" y su misión es clara, salvarte los pulgares de martilleartelos al poner un clavo.

Porque todos somos unos manazas, el salva pulgares se encargará de coger el clavo mediante un fuerte imán y dejar bien lejos tus dedos, para que puedas golpear todo lo fuerte que quieras sin riesgo alguno.

Exprimidor para iracundos

Algunos días son frustrantes y no solamente te deprimen: te llenan de ira y de odio contra el mundo, te dan ganas de arrasar con todo como ya lo hizo la reina Boudica con Londinium... Pero, como eso de devastar una ciudad entera últimamente no está bien visto y todo el ardor guerrero de los amigos que podrían ser nuestros secuaces se dirige más bien a intentar ligar con valquirias teutonas, lo único que queda para poder desestresarnos es hacernos un buen zumo.

¿Y cómo puede ayudarnos a aliviar nuestra sed de sangre, pelea y violencia desbocada un simple jugo? Este exprimidor es la respuesta. Parece traído a la tierra desde Asgard por Thor y es que su sistema para sacar lo mejor de la fruta requiere la acción de algo parecido a su poderoso Mjolnir. En efecto, y como buen vuestros ojos hay que meter el limón o la naranja en un agujero y, después, golpearlo despiadadamente con un mazo.

Así, de tan épica manera, tendremos un suplemento de vitaminas y, además, nos calmaremos. Y más si le ponemos a las frutas alguna fotografía de nuestro jefe... o directamente exprimimos la cabeza de nuestro superior previamente cortada.

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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