Chubasquero canino con capucha ajustable

La tensión se dispara en el hogar cuando la mascota decide salir bajo la lluvia. A su vuelta se encuentra a todos sus dueños toalla en mano preparados para la caza. Es en ese momento cuando lanza uno de los ataques más temibles del mundo animal, un combo con un radio de acción de tres metros del cual es muy difícil salir bien parado.

Ese ataque se basa en el estremecimiento de todo su cuerpo, secándolo al instante y lanzando gotas de agua a su alrededor a una velocidad cercana a la del sonido (a la del sonido de las palabras que emiten las víctimas del ataque, que normalmente es tatequietojoputa). Los que han sido testigos y han podido vivir para contarlo aseguran que lo peor no es el ataque en sí, sino la cara del perro al usarlo: una mezcla de placer y odio hacia todo ser vivo.

El Chubasquero Canino con Capucha puede reducir la frecuencia de esos ataques, ya que cubre buena parte del can. La capucha se puede ajustar según el volumen de lluvia (a veces es mejor que le caigan unas gotas sólo para ver la cara que pone). Eso sí: de la venganza no se libra nadie y con que le toquen un par de gotas, sabemos que en cualquier momento puede lanzar el combo y acabar con nuestras miserables vidas. O por lo menos con la moqueta.

Visto en Book of Joe

    

La habitación de la lluvia seca

The Rain Room es una instalación artística llevada a cabo por el colectivo Random International y su objetivo es destruir la relación entre caminar bajo la lluvia y su efecto colateral, es decir, mojarse.

Gracias al uso de cámaras y sensores de movimiento en la habitación, se detecta el espacio que ocupa la persona que se encuentre en su interior y la lluvia deja de caer a su alrededor, como si la energía de la persona repeliera el agua, como si la lluvia tuviera miedo de mojar, como si el individuo hubiera desarrollado un súper poder antihigiénico que le permitiera evadir la ducha y conservar el olor a cerrado para relegar toda relación social a una distancia mínima de tres metros a su alrededor y evitar así que le pidan fuego.

Decir que la instalación está siendo todo un éxito; las colas para entrar a la habitación son eternas en el centro Barbican de Londres, donde está ubicada.

Visto en Monkeyzen

    

Mono-chubasquero-paraguas

Los días de lluvia son complicados. Hay más tráfico del habitual, los ancianos no sólo van más despacio sino que son más -lo de que la gente mayor se queda en casa cuando llueve es una leyenda urbana- y, cumpliendo con Murphy, ese día es inevitable que tengas que acarrear un mínimo de dos bolsas, por lo que llevar el paraguas se convierte en una ardua tarea. Si optamos por llevar capucha, tenemos dos opciones: si nos la apretamos no vemos nada y si nos la dejamos suelta se nos moja la cara. Si encima llevas gafas necesitas ir limpiándolas, por lo que el desastre es total.

Para ayudarnos tenemos este mono-chubasquero paraguas, que nos permite tener las manos libres e ir cómodamente protegidos, siempre que no haga viento, por que con ese pedazo de capucha va a parecer que vas en barco y puedes llegar a tener problemas de estabilidad.

Lo que no me acaba de gustar es como queda la capucha en la espalda cuando no la llevas puesta. Conociendo a la especie humana como la conozco, seguro que algún graciosillo te deja algo dentro de la capucha, algún papelito, y puedes acabar hasta con restos de bocadillos.

Otra cosa que no me gusta es que para las mujeres en demasiado largo, tapa demasiado, hay que dejar una puerta para el "eterno femenino", tipo chaleco con cuello alto, botas de cuero con la punta descubierta, capucha sobrepretectora con minifalda, etc...

Es también muy útil si quedas con alguien, "quedamos en la cola del cine, me verás enseguida, soy el que va vestido de marciano"

Visto en Like Cool
    

Paraguas para lluvia fuerte

Los rasgos asiáticos que se intuyen detrás de estos peculiares paraguas-gafas-de-bucear, me han hecho pensar en los monzones, esas tormentas violentas que se suelen desencadenar en algunas zonas asiáticas.

Puede que este diseño de paraguas tenga algo que ver con la dureza de esas precipitaciones, aunque lo más probable es que se trate, sin más, de otra genialidad de una mente brillante de esas latitudes.

Nos lo ha pasado Caracolo

    

Impermeable para beber la lluvia

Las personas que sacan la lengua bajo la lluvia son especiales. Caminan como un pollo sin cabeza, esperando que el movimiento les ayude a pillar alguna gota más para poder saciar la sed que produce ver caer tanta agua fuera de su alcance. Es un gesto mecánico de pura envidia humana; lo llevamos en los genes. La mayoría de estas personas tropiezan o acaban bajo un desagüe o son atropelladas. Eso es innecesario.

Gracias a Hyeona Yang y Joshua Noble, ya no hay porqué arriesgarse tanto: ya existe el Recogelluvia. Ese amasijo de tubos que se ve en la foto purifica el agua de la lluvia y la almacena en los hombros y bolsillos. Una vez purificada, sólo queda sorber. Ahora ya sólo deberemos envidiar los bienes ajenos. El impermeable en sí no es el colmo de la elegancia, todo hay que decirlo, pero para el caso poco importa.

Por ahora es sólo un diseño. Si llega a distribuirse podrá valer 100, 1.000 ó 10.000; sea lo que sea, los vale si te salva de ir con una botella bajo la lluvia o de un pinzamiento en el cuello de tanto mirar al cielo o, en general, de situaciones odiosas. Porque hay situaciones en la vida en las que uno desearía estar muerto y una situación, la muerte, que lo único que desea es que le dejen de hacer llamadas perdidas.

Visto en Neatorama

    
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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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