Si tenéis una lata de refresco, cuatro pilas, un CD y un móvil podréis engañar a la gravedad.
¿Vosotros también, al verlo, habéis pasado quince minutos diciendo "que no, que no, que no, que no..."?
Visto un día como otro cualquiera
Si tenéis una lata de refresco, cuatro pilas, un CD y un móvil podréis engañar a la gravedad.
¿Vosotros también, al verlo, habéis pasado quince minutos diciendo "que no, que no, que no, que no..."?

Una lámpara más para nuestra particular colección. Imaginad que una madrugada llegáis a casa con una borrachera antológica, encendéis la luz y veis a la lámpara levitando ¡qué susto!, ¿verdad? o que invitáis a vuestros suegros y se encuentran en el salón con la lámpara suspendida en el aire entre el suelo y el techo.
Pues eso es básicamente la FlapFlap, creada por los alemanes Hopf & Wortmann. El truco (supongo que la mayoría ya lo sabéis) es que la estructura que sujeta nuestra lámpara está dentro del cable. Pero no lo vayáis diciendo por ahí, que rompéis la magia.
No sé... a mí me parece la lámpara perfecta: es extraña, de diseño y encima desorienta. ¡Ay! Cómo me gustaría tener una de estas y colocarla encima de la Mesa sin mesa... ¡Gran efecto, sí señor!