Original y divertido pero... realmente incómodo. Sobre todo, para desplazarse.
Dice Miss Cellania que lo único que ha podido averiguar es que el/la artista tiene 16 años.
Original y divertido pero... realmente incómodo. Sobre todo, para desplazarse.
Dice Miss Cellania que lo único que ha podido averiguar es que el/la artista tiene 16 años.

LED, esa palabra tiene algo especial. Esas lucecitas mágicas que ya son omnipresentes en todos los cacharritos que salen al mercado, y que en su versión más reducida se apelotonan a millones para reproducir imágenes en las pantallitas de los smartphones, y también en los pantallazos de cualquier panel de TV, de esos tan finos que pronto serán flexibles.
Pero, para los geeks más estresados, ahora tenemos una versión XL, una lamparita de luz ambiental con forma de un LED de los más típicos, pero tamaño gigante; con sus patitas flexibles de metal que permiten colocarla en una mesita o colgarla de una estanteria o cualquier otro sitio.
En el mundo del diseño se comienza a proyectar cuestionando la relación que se establece entre el usuario y el objeto, aumentando el poder que el objeto ejerce sobre el usuario. De este modo, se han creado objetos que impiden al consumidor traspasar la frontera entre la satisfacción de una necesidad y el consumo excesivo.
De esta premisa nace una lámpara, que mediante el mecanismo de una polea, se autoregula restringiendo la cantidad de luz a un límite sano por la noche girando poco a poco para ser breve. El proyecto está dirigido a lograr un efecto positivo en la percepción del usuario, con la intención de obtener un cambio de comportamiento.
Visto en petraschmidtdesign.com
El invento de hoy nace de la idea de unir una maceta y una lámpara. Extraño, pero el resultado es bonito. Su diseño elegante en forma de cuerno permite que una fila de lámparas LED alumbren las plantas de la maceta, dándole un brillo suave. No sólo es un accesorio multifuncional, GreenLantern es una decoración muy fresca, elegante y con estilo. Un gran accesorio para cualquier hogar.

Como siempre, el diseño es simple. Fabricado en dos piezas, la base de la lámpara es una maceta que crece en forma de cuerno alojando las luces. Las dos piezas que forman cada lámpara son desmontables y se pueden combinar pues están disponibles en una variedad de colores y materiales.
Disponible en plástico multicolor, cuyas versiones estándar y personalizadas se pueden colorear de acuerdo a sus gustos. El GreenLantern de madera está disponible en tres acabados: aceite, cera mate y brillante.
La lámpara se enciende con un sensor táctil y el consumo de poca luz (4,8 W) tiene una potencia de 298 lúmenes que no daña las plantas. La alimentación procede de una batería recargable de larga duración gracias al bajo consumo de las lámparas LED.
GreenLantern es un diseño de NuDeLab y puedes verlo con detalle en su web

Según el título podríamos esperar un aparato que ilumine (lámpara) y que se adapte al color de la superficie donde está (camaleón). Pues efectivamente, eso es Huey, el camaleón lámpara o la lámpara camaleón, como más te guste. El caso es que este invento hará las delicias de grandes y pequeños adaptando el color de su luz dependiendo del que tenga debajo.
Por si acaso te lo estás preguntando, no, no puede adoptar múltiples colores, simplemente coge el que más se aproxima al predominante y ya está, pero oye, ya hace más que tu lámpara, y también requiere menos cuidados que tu camaleón. Funciona con pilas AAA y está a la venta por 29.99 dólares.