Vale, de acuerdo, lo de mensaje satánico quizá es un poco exagerado.
Pero sí que podría pasar por el teléfono de Bruce Willis en Jungla de Cristal, o de Samuel L. Jackson en Pulp Fiction... "-English, motherfucker! Do you speak it?"
Vale, de acuerdo, lo de mensaje satánico quizá es un poco exagerado.
Pero sí que podría pasar por el teléfono de Bruce Willis en Jungla de Cristal, o de Samuel L. Jackson en Pulp Fiction... "-English, motherfucker! Do you speak it?"

Hay cosas que nunca comprarías a tus hijos, pero para eso estamos los tíos, amigos, padrinos, abuelos, etc. Personas que queremos quedar bien con los niños y que, obviamente, no vivimos con ellos. "¡Que güay es mi tio Caminante!" dice mi sobrino, "A este lo estrangulo", piensa mi cuñado.
Mimicry Pet es el paradigma de los juguetes que los niños aman y que los padres no tardan en odiar, es sencillamente un simpático hamster de peluche que tiene la característica de repetir todo lo que oye, por lo que el efecto "taladro" está garantizado, potenciado con esa voz de roedor tipo Chip y Chop, para los que tenemos cierta edad, o Alvin y las ardillas para los más jóvenes.
El efecto entre los niños es inmediato, la espiral de palabras y risas tiene un crescendo imparable, mientras los sufridos padres se imaginan lo bonito que quedaría el muñequito en el catálogo de peluches atropellados.
Atención pregunta: ¿Si ponemos dos Mimicry Pet uno delante del otro y con la habilidad suficiente podremos conseguir un eco eterno?

En las películas americanas hemos visto los "tasers", dispositivos que permiten aplicar una descarga eléctrica de alto voltaje a un individuo, con la intención de aturdirlo, que en algunos casos ha tenido fatales consecuencias.
Han creado el Electric Baton Shock un "juguete" de aspecto realista y con las mismas funciones, es decir, dar una descarga eléctrica pequeña, pero sólo si pulsamos el botón de "shock", o sea, que puedes decidir si das un sustito con la luz parpadeante o si realmente aplicas una descarga eléctrica.
Es reutilizable y no es peligroso si se utiliza correctamente. Supongo que 3,6 voltios no entrañan ninguna peligrosidad, pero siempre se podrá utilizar como arma arrojadiza, evidente uso incorrecto del juguetito.
Es un juguete para adultos, pero no en el sentido habitual, (¿posible estimulación eléctrica o juguete sadomasoquista?), sino que no está recomendado para niños ni ancianos, supongo que más por el susto que por el voltaje, pero es que si hay un viejete con un marcapasos hay que ser muy hijo de **** para hacer bromas del tipo: "¡Manos arriba abuelo, dame la dentadura o te frío con el chisme este!" (porque si le dices "taser", no te va a entender)

Imagináos una emergencia: el hundimiento de un trasantlantico, un avión lleno de serpientes, una ciudad hasta arriba de muertos vivientes... todo el mundo está histérico, ¿verdad? Pues ahora añadidle un niño: la desesperación de multiplica.
En esos momentos es necesario que el crío o cría esté más o menos tranquilo y tenga algo a lo que aferrarse. Aquí es donde entra la invención del diseñador Ondřej Václavík. Básicamente se trata de un "osito de emergencia" que cabe dentro del equipaje de mano enrollado y que se puede hinchar.

Una vez inflado sólo hay que dárselo al niño. Él ya se ocupará de mecerlo suavemente, quedarse dormido sobre él, dejarlo echo trizas en un ataque de nervios o usarlo para darle al zombie de marras en la cocorota. El caso es tenerle ocupado.
Lamentablemente lo que véis en las fotos son prototipos. No hay osito de goma a la venta, ni parece que vaya a ser comercializado en breve. Quizá tenga la culpa de eso el hecho de que el oso parece un tanto inexpresivo. Haría bien el señor Václavík en incluir un rotulador para dibujarle una cara al pobre juguete.

Si amigos, Obama está aquí. Aunque de forma un tanto ilegal, ya que el muñeco que veis, con 38 puntos de articulación, un par de juegos de manos no se llama Obama, sino "africano americano". Pero vamos, no hay que ser muy listo para saber que esa cabeza con aspecto real (tal y como reza la imagen) no es otro que Barak Obama en persona. Bueno, en muñeco.
Así que se acabó el reinado metrosexual de Ken, o la dictadura de los G.I. Joe. Ha llegado el bueno de Obama para poner orden en nuestro cuarto de juegos. O posturitas, que para eso tiene tantas articulaciones.