
Jugando al ping pong soy un fiera. Pero no lo digo por fardar. Es que soy realmente bueno y siempre que jugamos en casa de un amigo, los barro a todos. Aunque tengo un defecto, y es que cojo la pala como los chinos, no por el mango, sino por la propia pala, por lo que, a veces, al golpear de revés, en vez de darle con la pala, le doy con los dedos.
Pero esto no me pasaría con esta pala, ya que son como dos palas en una, con el mismo agarre que yo hago, a lo chinos. Con ello, ganamos en comodidad y en eficacia, ya que obtenemos dos palas independientes, como extensiones de nuestros brazos, sustituyendo a nuestras manos. Así, golpear una bola será como si lo hiciéramos con la palma o el dorso de la mano.
Quizás con una pala de éstas, alguno sería capaz de ganarme. Aunque sólo quizás.
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