Soporte pélvico para smarphones: el manos libres con estilo

Voy a daros la mala noticia ya porque no soy un tipo cruel: el soporte pélvico para smartphones es una broma. No existe. Y sin embargo hay cosas que sí existen y no deberían existir. La gente alta que ocupa las primeras filas de los conciertos, por ejemplo.

Entiendo que ahora mismo no sabréis cuánto necesitáis el soporte pélvico. Os habéis dedicado a ser felices con vuestras mundanos gadgets y no habéis querido mirar más allá, pero os ofrezco el paraíso a un click. Mirad el vídeo. Y después, juntos, hagamos fuerza para que esto sea una realidad. Quiero el soporte pélvico para smartphones en mi vida. No he sentido una desesperación igual desde que leí a Kafka. Y nada me gustaría más que leer a Kafka en el soporte pélvico. Estoy seguro de que sentís lo mismo.

Visto en Neatorama

Japón, tenías que ser tú: karaoke con masturbación incluida

Otra vez se nos han vuelto a adelantar. Mientras por aquí todavía andamos destapando cajas y fingiendo sorpresa, los programas de televisión japoneses han tomado la delantera. No hablo sólo de las bromas asesinas que suelen gastar; ahora la cosa se pone seria y roza el porno. Y al porno no se le puede rozar, que lo toma como caricia, desenfunda y te pinta un lienzo.

A continuación podéis ver un extracto de un programa japonés. Es un karaoke en el que el cantante está siendo masturbado por una azafata. Sí. No sé exactamente cuál es el objetivo: quizás haya que aguantar hasta que termine la canción o no desafinar demasiado. En cualquier caso, es uno de los pocos concursos en el que el premio realmente es participar. No hay perdedores.

Por desgracia es sólo un concurso. Por ahora. Pero mi olfato me dice que no tardará mucho en establecerse en locales sórdidos y maravillosos, porque como modelo de negocio no tiene fisuras. No puedo esperar a ensayar la canción de Pocahontas.

Visto en Boing Boing gracias a @elbaronrojo

Máscara de gato realista, terrorífica y, bueno, todo eso

Unir en un mismo elemento dos conceptos tan poderosos como gatos y japoneses puede hacer que internet reviente como una piñata, regando el jardín de píxeles y emoticonos. Pero hay que arriesgarse porque merece la pena.

Pongámonos en situación: la Japan School of Wool Art tiene un profesor llamado Housetu Sato. Sato encargó a sus alumnos un trabajo especial: una máscara de lana enorme y realista de un gato. No se saben las razones que le impulsaron a concebir semejante máquina de generar caricias, pero el resultado es desde luego más que satisfactorio.

La máscara es adorable y terrorífica al mismo tiempo; uno se iría a cenar con ella sabiendo que le obligará a pagar la cena y además le arruinará la vida. Es una especie de mujer fatal y felina que frecuenta ambientes sórdidos a lo Sin City, baila desnuda y se lima las uñas en sofás hechos con los huesos de los hombres que destripó. Apúntale con un láser y te escupirá en la cara.

Yo la veo así, aunque hay que reconocer que el gato no tiene cara de tener muchas luces, las cosas como son.

Una cosa más: no está a la venta ni tienen intención de fabricarlo en serie. Esto es uno de esos maravillosos objetos que sólo se pueden admirar y envidiar. Un objeto-putada. Malditos sean.

Visto en Laughing Squid

Estilizador de pechos “coge y arrastra”

Japón, una vez más.

Vamos a analizar el funcionamiento de este revolucionario estilizador de pechos nipón: se basa en el método intuitivo coge y arrastra que todos aprendemos desde nuestra más tierna infancia. A medida que nuestra edad avanza perdemos ese conocimiento por falta de práctica (coger y arrastrar pechos al azar está muy mal visto) y nos limitamos a admirar, pero el instinto está ahí, oculto bajo capas de frustración y moratones, algunos más traumáticos que otros.

Según Shindo, la empresa tras el estilizador de pechos, éstos están agarrados por ligamentos que, de no ser masajeados con cierto ímpetu, se relajan y dejan que la grasa se acumule tras los pechos provocando la sensación de flacidez y descolgamiento que tan bien conocemos y tan poco nos importa: una teta siempre será lo más hermoso de un hogar. Si no tenemos una Playstation, ojo; en ese caso deberán batirse en duelo.

Como siempre ocurre desde la revolución industrial, este aparato sustituye una labor asignada al ser humano y eso es indignante. Muy dura tiene que ser la imagen de llegar a casa y ver a tu pareja aplicándose el estilizador de pechos mientras tus manos se limitan a coger aire. No pocos hombres han abandonado su hogar por esa razón, llorando sin mirar atrás, corriendo hasta que la extenuación les ha llevado a dormir en un descampado para despertar bajo la lluvia, preguntándose qué han hecho mal mientras se retuercen en una ciénaga miserable. Y con mosquitos.

Visto en Geekologie

La curvatura del espacio-tiempo a la mesa

Los salvamanteles de A.P. Works están diseñados para controlar las conversaciones que se tienen a la mesa. Uno se lo piensa dos veces antes de hablar de sus problemas mundanos cuando se encuentra en una mesa que se repliega sobre sí misma y absorbe el espacio-tiempo recordándonos el vacío de la existencia.

Cualquier tema tratado en esa mesa sonará frívolo a no ser involucres al espacio-tiempo en él, lo que exigirá una explicación plausible y acorde a las circunstancias. En esta época del año el 92% de las conversaciones tienen como ingredientes un gorro de Santa Claus, una bata a cuadros, algunos hobbits y la masturbación (el sexo se retrasa hasta enero).

Ya es difícil elaborar un discurso con esos elementos si no se aúnan de forma elemental: alguien se masturba viendo hobbits con un gorro de Santa Claus y una bata a cuadros. Eso es muy difícil de defender; nadie se masturba en bata. Si hay que añadir una conexión con el universo y alguna referencia a Stephen Hawking decididamente la comida se va a enfriar. Nombrar a Stephen Hawking conlleva derivar la conversación hasta llegar a The Big Bang Theory (la serie) y las probabilidades de que la conversación se acabe y alguien pulse play son muy altas a partir de entonces. Y seguramente sea lo mejor que se puede hacer en estos casos.

Visto en Like Cool

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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