Otra vez tú, Japón: un altar para erradicar las hemorroides

En la prefectura de Tochigi, Japón, tienen una forma cuanto menos curiosa de combatir las hemorroides. Sabiendo lo que sabemos sobre ellos, podrían perfectamente fabricar un culo gigante que arrasara ciudades mientras se purifica el ano con vapores y recibe manguerazos de bomberos desnudos. Pero no: esto es serio (más o menos).

El ritual para erradicar las hemorroides pasa por apaciguar a los kami (una especie de espíritus) mediante ofrendas y cánticos. Las ofrendas suelen ser huevos y, de hecho, uno tiene que frotar de forma simbólica su trasero contra la escultura de un huevo.

Si bien no es ancestral, este rito se hizo durante mucho tiempo hasta 1988. Por aquel entonces el proceso era algo diferente y los enfermos tenían que lavar sus culos en el río. En la versión actual, que tiene un par de años, se ha añadido la escultura del huevo y se ha anulado la parte del río, que era bastante incómoda.

Visto en Kotaku

El excelso mundo del retrete explicado en una exposición

Toilet!? Human Waste & Earth Future es el nombre de la exposición que ahora mismo pueden visitar los afortunados japoneses. En ella encontrarán no sólo una minuciosa explicación del funcionamiento de los retretes, sino además una clasificación de las diferentes heces y cómo reconocerlas para posteriores trabajos de campo.

La exposición incluye un gigantesco retrete que permite a los visitantes ponerse un Gorro de Mierda (sí...) y dejarse caer cinco metros en su interior. Es decir, han conseguido que uno pueda sentirse como una mierda sin necesidad de deprimirse previamente, algo bastante loable dadas las circunstancias.

Entre las muchas atracciones que sabemos debe de tener el museo, hay una que llama especialmente la atención: un coro de retretes canta al respeto y la educación desde una perspectiva un tanto hipócrita, ya que todos tienen la tapa levantada. Ese coro lo podréis ver en el siguiente vídeo, que confirmará, una vez más, que Japón sigue a la cabeza del mundo con respecto a... bueno, a todo.

Visto en Neatorama

Nagoro, la aldea habitada por muñecos

Ayano Tsukimi tiene 64 años y vive en Nagoro, una pequeña aldea de Iya, Japón. Durante los últimos diez años ha visto morir o marcharse a muchos de sus vecinos. Como forma de rendir homenaje, o quizás para combatir la sensación de soledad, Ayano decidió elaborar muñecos sustituyendo a cada uno de los ausentes y colocarlos en lugares representativos.

Hasta ahora hay más de 300 muñecos distribuidos por Nagoro incluyendo el de la propia Ayano. En la aldea habitan 37 personas "reales" y, si Ayano sobrevive a todos ellos, es posible que Nagoro se transforme eventualmente en una aldea de muñecos.

Y es curioso, pero lo que a priori podría parecer tétrico y horrible termina siendo pacífico y armonioso, por lo menos en el pequeño documental que Fritz Schumann le ha dedicado.

Visto en io9

Y ahora, un anuncio japonés (para compensar el corto)

En el post de Lights Out presentaba una obra muy buena y, no sé, me he sentido mal porque parecía que nos estábamos poniendo serios. Así que me veo obligado a compensar el post anterior con los siempre agradecidos y no suficientemente valorados anuncios japoneses.

En esta ocasión tenemos a un tipo que se introduce un chicle en la boca. Y a partir de ahí, bueno, alguno de los guionistas se tomó algo que le sentó mal (o demasiado bien) y la cosa se le fue de las manos.

Visto en Cubicle Bot

Rico, rico: helado de pasta con trozos de tomate

Siempre he considerado algo digno de los mejores gourmets el plato de macarrones (o cualquier tipo de pasta) que uno se hace el sábado de madrugada, al volver a casa en un estado de embriaguez lo suficientemente estable como para cocinar con alegría. Hay una alternativa, claro: cocinar la pasta previamente y dejarla en el frigorífico; cuando volvamos y abramos la portezuela nos encontraremos con un plato frío que podremos calentar o no. Muchos se lo comen frío y, bueno, es una opción a tener en cuenta. No es genial porque pierde el valor ritual, que es la mayor baza de la pasta de madrugada, pero así y todo es cómodo.

De ahí a comerse un helado de pasta hay un paso muy grande, un paso de titán, de titán chungo, de titán que te deja construirte un muro alrededor de la ciudad y que te acomodes durante 100 años y luego te lo tumba sin pestañear ni pedir permiso al concejal de Urbanismo y Obras Públicas (sí, ya he empezado a ver Ataque a los Titanes y tenía que decirlo).

En cualquier caso, la empresa nipona Gari-Gari Kun, tras un concienzudo análisis de mercado, ha decidido hacer un helado con sabor a pasta (a pasta en general) y tropezones de tomate. ¿Estoy deseando que se comercialice a nivel mundial? Sin duda alguna: algo que parece tan evidentemente asqueroso tiene que ser bueno a la fuerza.

Visto en Geekologie

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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