Separador de ambientes reciclable

El diseño del Separador de ambientes reciclable es fruto de un arduo trabajo. Podemos ver que está dividido en tres fases que forman una curva y dejan espacio suficiente para acomodar las rodillas y hacer uso del papel higiénico sin que los codos entorpezcan el movimiento. Su peso y tamaño permiten guardarlo en cualquier rincón y volver a usarlo cuando la sincronicidad intestinal entre dos habitantes se vuelva a dar, algo bastante más común de lo que parece. El Separador de ambientes reciclable no tiene conexión Wifi, pero tampoco le molesta que algún otro tenga, lo que dice mucho a su favor. Su altura ha sido establecida según la altura media del ser humano, esto es, una altura unisex cuya trayectoria visual resultante permite ver qué puntuación lleva el otro en el Tetris. Su superficie acepta gustosa el uso de bolígrafos u otros instrumentos de comunicación escrita, lo que supone que podremos actualizar nuestro estado en tiempo real para que nuestro compañero reciba la información sin tardanza; un rasgo esencial, puesto que las conversaciones realizadas en esos momentos suelen tener carácter confidencial y directo: no hay lugar para la retórica cuando no queda papel.

Hay otro rasgo que me gustaría destacar: con el Separador de ambientes reciclable no sólo disfrutaremos de la sincronicidad intestinal en su más amplio espectro, sino que descubriremos el siguiente nivel: la sincronicidad gestual, el uso de las expresiones faciales como vía para deducir qué zona del intestino está siendo cruzada en ese mismo instante por un montón apelmazado de emociones. El conocimiento de la persona en su estado primigenio, donde no puede mentir ni hacer uso de convenciones culturales aprendidas durante el crecimiento. El Separador de ambientes reciclable demuestra que las personas pueden ser reales entre ellas, pueden establecer una red y con ella formar el tejido de la vida. Que es de algodón, seguramente, porque encoge.

Visto en Bits & Pieces

Veasyble, el bolso para esconderse

No recuerdo bien el sitio, pero en una excursión de la infancia nos llevaron a un parque de atracciones que tenía una atracción llamada "El gusano del amor". Era el típico trenecito de toda la vida, pero tenía una salvedad y es que, a mitad del viaje, el trenecito se convertía en gusano y se techaba completamente, momento en el cuál algunos aprovechaban para "robar un beso", por eso era importante conseguir una situación estratégica...

¡Pero a lo que vamos, que nos desviamos del tema! Al convertirse en gusano nos proporcionaba unos momentos de privacidad. Así que si de vez en cuando necesitáis de "esos momentos", podéis recurrir a Veasyble, un bolso que se convierte en una especie de caparazón en el podrás ocultarte.

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Protege tu careto de las cámaras

Protege tu careto de las cámaras

Últimamente se está poniendo de moda en ciertas ciudades la videovigilancia en las propias calles y eso no gusta a todo el mundo. No tenemos por qué estar siendo grabados constantemente. Por eso a alguien se le ha ocurrido una genial idea de no revelar nuestra cara a dichas cámaras.

Básicamente se trata de un pequeño dispositivo que te colocas en la cabeza y que lleva una serie de luces infrarrojas. Así, cuando la cámara te enfoca, lo único que verá en tu rostro será una gran luz que ocultará tu careto. Un genial DIY (do it yourself o hazlo tu mismo) que podemos usar para ocultar nuestro rostro ante esas dichosas cámaras.

Y sí, mentes terroristas, también se le puede dar un uso ilegal al aparatito, pero de eso que se encargue tu conciencia.

Véase también Protege tu césped de visitas indeseadas, Crea tu propio perímetro de seguridad
Visto en Coolest Gadgets
luces | cámaras | infrarrojos | grabar | intimidad | metro

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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