
¿No os ha pasado nunca que salís de una comida o cena por ahí y necesitáis imperiosamente miraros en algún sitio para quitaros ese paluego tan molesto? Al final recurres al espejo retrovisor de un coche o una moto, ya que ya has salido a la calle y no tienes ningún espejo a mano. Bueno, salvo que tu novia lleve uno en el bolso.
Pero como no todos disponen de esa suerte, nada mejor que llevar un espejo en la cartera. Cabe en los huecos de las tarjetas y, por supuesto, no está hecho de cristal, sólo de plástico, por lo que podrás llevarlo sin miedo a rajarte el culo al sentarte.
Quizás no le veas utilidad ahora mismo, pero seguro que si alguna vez lo necesitas, te acordarás de este post.




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