
Existe pocas cosas que den más personalidad a un músico (es decir, ser más el más molón y ligar más que nadie) que contar con su propio instrumento personalizado. Si en las guitarras hay relativa variedad de ellos, cuando hablamos de los bajos los diseños son tan sorprendentes, variados y originales como un capítulo del Equipo A.
Por suerte, artistas como Robbie Schoen están siempre dispuestos a romper un poco la aburrida monotonía en los instrumentos musicales y diseñar un bajo Halcón Milenario para los dedos más rápidos de la galaxia.
Independientemente de cómo suene, lo cómodo que sea, el dinero que cueste o cuánto se ligue con ello, no debe haber muchos placeres mayores que marcarse un pedazo de solo con la nave de Han Solo...
Visto en Akihabara Blues



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