
Este hotel situado en Harlingen, cerca de Amsterdam, sólo tiene una habitación. Pero no es esta la más peculiar de sus características.
Esa habitación es la cabina de una enorme grúa que han reciclado en hotel de lujo: mantiene su aspecto industrial, pero han substituido las escalerillas por un ascensor y lo han dotado de todos los medios para convertirlo en una estancia cálida y acogedora.
Pero lo mejor de todo es que la grúa conserva aún su funcionalidad, y con una palanca de mando se puede hacer rotar la habitación sobre su eje para disfrutar de unas vistas panorámicas inigualables.
También es reseñable que si un cliente padece de ligero sobrepeso y no cabe en el ascensor (que es extremadamente pequeño), su pareja puede izarlo a la cabina, manejando el brazo de la grúa.
Visto en el Dominical de elPeriodico


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