
Darle un cuenco o bol a un niño pequeño, es una pequeña tortura, porque casi seguro que lo cogerá de alguna forma que vuelque el contenido. Está demostrado.
Por eso han inventado este bol-giroscopio con el que evitarás que se caiga lo que metas dentro, ya que gracias a su efecto giroscopio, el cuenco siempre estará en posición vertical, lo sujetes como lo sujetes.
Pero como el giroscopio no es mágico, no servirá su a tu niño le da por ver si el aparato rebota en el suelo o ver si suena.
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