
En ocasiones especiales como bodas, bautizos y comuniones se celebran banquetes y en la mayoría pasa lo mismo: los platos pretenden ser tan elaborados y delicados que se acaba echando de menos comida de verdad, como unos buenos huevos fritos con bacon o panceta.
Pues gracias a estos lujosos gemelos dejaréis de añorarlos (porque los llevaréis con vosotros, se entiende) y, además, seréis los reyes de la fiesta.
Aunque, bueno... yo creo que también se pueden aprovechar de otra manera: regalándoselos al jefe junto a una nota en la que diga "Pensando en usted... y lo que podrían darnos en la cafetería en vez de esa maldita ensalada de pasto"
Para que luego digan que la joyería es frívola...
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