Los amantes del bacon, tocino, panceta, tocineta o como lo llaméis, podemos demostrar nuestra atracción por tan suculento manjar: una fuente tipográfica hecha con bacon de verdad.
La dirección y la fotografía corrió a cargo de Henry Hargreaves y el diseño de Sarah Guido. En su web podréis encontrar una foto detallada del proceso de creación y del alfabeto completo.
Poietic Studio son los padres del Tropism Well, una especie de pozo humilde y servicial. Cuando uno se acerca, la jarra que corona el cacharro se llena de agua y cae suavemente hasta alcanzar nuestra altura; sólo tenemos que esperar con un vaso en la mano para saciar nuestra sed.
Y ya puestos, aquí está la fuente de la estación de metro de Osaka, Japón, que da la hora y dibuja figuras hermosas con el agua. Estoy seguro de que más de uno habrá perdido el tren extasiado con las flores.
Una suerte que estas fuentes estén lejos de aquí o ya estarían llenas de palomas tirando migas de pan a los abuelos, muy a pesar de las ordenanzas municipales, que alertan: "no les deis de comer que se acostumbran, te montan el nido en cualquier rincón y luego no hay quien duerma".
Una de las cosas que más me gustaron de Madrid cuando me vine a vivir, fue el poder beber del grifo un agua tan rica como la madrileña. Así me ahorro el tener que andar comprando agua embotellada, pero claro, lo de beber a morro no lo consigo, ya que en los grifos es complicado.
Por eso si encuentro en algún chino de barrio un Tapi (así es como se llama el pitorro éste de goma) no dudaré en comprarlo.
Se coloca en el grifo y, mientras que no se presiona, todo funciona con normalidad. Pero cuando se presiona la boquilla, automáticamente se convierte en una fuente de la que beber al salir el agua por arriba.
Y así es como podré beber directamente del grifo sin dejarme la cabeza.
Fuentes las hay en todas las ciudades. La mayoría con una serie predeterminada de configuraciones de agua. Unas más espectaculares que otras, pero nada que sorprendiese así a primera vista. Pero claro, llegan estos de Dubai, con su manía de gastar millones y ser los mejores y construyen un pedazo de fuente que ríete tu de las nuestras.
La pequeña obra de arte ha costado unos 200 millones de dólares y es capaz de mover en un mismo instante 22.000 litros de agua. Tiene unas 6.000 luces y 50 proyectores de luz. Y ésto, lo combinas con música y el resultado es, de otro planeta.
Solo puedo terminar diciendo que la fuente de debajo de mi casa es una broma de mal gusto comparado con esta obra.
James Dyson se ha basado en la litografía "Waterfall", del artista holandés M. C. Escher, para realizar esta fuente cuya peculiaridad es que da la sensación de que el agua se desplaza "subiendo" por las cuatro rampas que la componen.
En el gráfico se observa que el autor ha respetado las leyes físicas más comunes y que, para engañar al ojo humano, ha utilizado un sistema de aire comprimido que lanza burbujas de aire que se desplazan, lógicamente, hacia arriba..