



Si eres de los que, en las tradicionales comilonas familiares en Navidad, te lanzas inmediatamente al alcohol de más graduación para evadirte de las batallitas del abuelo, los gritos de los niños o las vaciladas de cuñados pedantes, te traigo una propuesta para que dediques esas horas a algo más productivo y menos dañino para ese pobre hígado maltratado que tienes.
Deja el alcohol para mejores ocasiones y céntrate en crear espectaculares composiciones fractales con las bolas navideñas que tengas a mano. Una buena cámara de fotos también será interesante, si quieres plasmar tus creaciones.
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