¿Estás harto de que las fotos te salgan movidas pero estás todavía más harto de cargar con un voluminoso, incómodo y caro trípode? Pues si la respuesta es "sí" o "no, pero estoy dispuesto a probar nuevas experiencias", aquí tienes un remedio casero. Sólo te harán falta cuerda, un tornillo y una arandela.

Y además, siempre te puede servir para cascarle en la cabeza al ladrón que intente robarte la cámara...