Es una mala sensación esa de ver que tu goma de borrar ha dejado tener su esquina afiliada o sucia hasta tal punto que tratar de enmendar un error a lápiz se convierte en un trauma que deja una estela de color grisáceo sobre el antes inmaculado papel.

Pero en Japón existe la solución al problema: una sencilla goma que parece sacada de una pantalla difícil del Tetris. Lo que hace grande a esta goma es que gracias a ese intrincado diseño tiene nada más y nada menos que 28 puntas para poder borrar con precisión durante más tiempo.

Supongo que muchos ya le habéis visto la utilidad, pero creo que falta la respuesta a una pregunta clave que todos llevamos haciéndonos desde que empezamos a utilizar gomas de borrar, en el colegio: ¿cuál será su sabor?