
El dios de las estanterías es injusto. Cada uno de sus retoños está hecho de tal manera que esa botella de la que nos sentimos orgullosos, ese libro que queremos que todos vean, esa muñeca vestida de faralae que tanto gusta a nuestra madre es varios centímetros más alta que la distancia entre estantes.
¿Qué podemos hacer?, ¿dejar que nuestras preciadas piezas acaben puestas de mala manera encima de la mesa? ¡No! Ni mucho menos. La mejor solución es la que propone la diseñadora Catherine Green: una estantería enrollable.
Sí, amigos, como podéis ver la gracia está en que los estantes tienen una sección compuesta por varios módulos que se enrollan, permitiendo colocar cualquier objeto que supere la altura de estos. Además, da un aire "enrollado" a cualquier pared. (Vale, ejem... me callo).
Lo malo es que no está a la venta, pero si sois manitas ya véis que la cosa es sencilla: madera, clavos y demás. Así que si no hacéis una estantería como esta... es que tenéis cosas mejores que hacer (cosa muy lógica por otro lado).
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