

Todos hemos soñado con un vestido o un traje que pudiera cambiar de estampado para no tener que gastarnos tanto dinero en ropa. Eso ha dejado de ser un sueño porque Fernando Brizio ha ideado una manera de renovar colores sin renovar vestuario que, si no es la perfecta, al menos es vistosa.
Es tan sencillo como poner en un vestido unos pequeños bolsillos dentro de los cuales se colocan varios rotuladores. La tinta de estos se expande por la tela formando lunares que, se suponen, duran hasta el siguiente lavado.
Por supuesto se trata de un diseño que no está a la venta (tales maravillas no llegan nunca a las tiendas). Eso sí, supongo que habrá que tener cuidado con los rotuladores, a ver si vamos a coger unos indelebles y la liamos.
Por cierto, a ver cuándo sacar la versión para culines de copas de vino, que se me da muy bien decorar las camisas con ellos.
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