
Un rectángulo que simula una típica rejilla del conducto de ventilación, pero en el que se pueden ver las manos y la mirada perturbadora de un tipo que parece estar ahí encerrado.
La foto es de alta calidad y el impacto es fuerte. Se puede poner en algún rincón de casa o de la oficina, pero sin duda todos estaremos de acuerdo en que el mejor sitio es delante de la taza del váter.
Para más realismo, se trata de una placa con un cierto relieve, que se pega a la pared con cuatro adhesivos.
El susto está garantizado, y las risas también.






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