"Niño, no saques la lengua"... "Niño, no juegues con la comida"... "Niño, compórtate en la mesa o te voy a poner este chupete"...
De verdad, que no entiendo como los niños de hoy en día son tan maleducados. ¿Será por culpa de cucharas como ésta?

"Niño, no saques la lengua"... "Niño, no juegues con la comida"... "Niño, compórtate en la mesa o te voy a poner este chupete"...
De verdad, que no entiendo como los niños de hoy en día son tan maleducados. ¿Será por culpa de cucharas como ésta?

En muchas ocasiones los objetos que son de diseño tienen que sacrificar su utilidad en favor de su apariencia, y las Silver Skull Spoons son un claro ejemplo.

Que sí, que son unas cucharas/illas muy originales y todo lo que tú quieras, pero ¿de qué me sirve tener una cuchara con agujeros? Por no servir, no serviría ni de colador...
Están hechas en plata y diseñadas por Tom Sale. Y es que ¿qué podemos esperar de un tipo que se hace llamar Pinky Diablo?
¿Eres de los que desayuna frente al ordenador? Pues ten cuidado, no vayas a confundir la memoria USB con el desayuno y viceversa.

Y es que, Rix69 se ha fabricado esta original memoria USB a partir de una cuchara y unos cuantos cereales de desayuno que ha ido fijando con pegamento.
Ya lo veo venir... en una de las veces que juguemos a catapultar cereales con la cuchara, nos sale disparado el ordenador portátil hasta la otra esquina de la cocina.

A todos nos ha pasado: en pleno mono de chocolate lo único que hemos encontrado en el supermercado ha sido esa crema que empieza por una negación y termina en "cilla". Claro, tenemos tal ansia por comérnoslo que no podemos esperar a llegar a casa y acabamos por abrir el vaso y dar cuenta de él rebañando con el dedo. Cosa que a muchos transeúntes les puede parecer de un impropio tirando a asqueroso.
Esta especie de cucharilla para dedos, del CSM Product Design 08, podría tener como propósito acabar con la situación anteriormente dicha, pero su función es otra: Como véis en la foto estas prolongaciones de dedos sirven para que las parejas puedan chuparse los dedos mutuamente cuando están comiendo un postre. Algo a miedo camino entre el comportamiento pecaminoso, la comedia y la guarrada gastronómica.
Aunque, ahora que lo pienso, yo no sé de qué me quejo. Peor es el uso que se me acaba de ocurrir: ideal para sacarle la cera de los oidos a tu pareja sin levantarse del sofá.


Imagínate: estás cerca del paraíso, saboreando un yogur de tu sabor favorito cuando caes de nuevo a la injusta tierra al ver que hay una pequeña cantidad del lácteo en los ángulos entre el fondo del vaso y sus paredes. Ahí no pueden llegar tu cuchara ni tus dedos, así que clamas al cielo gritando por lo injusto de tu destino.
¿Es que los dioses no pueden apiadarse de uno y proporcionar en su infinita gracia un instrumento para poder llegar a ese maldito recoveco?
Los dioses no (están demasiado ocupados organizando bacanales en el Olimpo), pero un mortal de nombre Nojae Park nos sugiere pero no nos vende (¡Oh diseño que estás en la mente de las personas pero no te llegas a encarnar en productos para el gran público!) esta cuchara especial que incorpora una picuda punta para poder acceder a los rincones ocultos del recipiente. Tan simple como un mortal, pero a la vez tan terroríficamente bello y maravilloso como un dios. ¡Alabemos este invento!
P.S.: A mí cada vez se me va más la pinza escribiendo...