
Cuando me mandaban trabajo en la escuela, hacía la típica Torre Eiffel con palillos o el cuadro con macarrones pintados para mi madre. Pero los tiempos cambian y esto es lo que hacen en los trabajos del colegio: un repartidor de cartas.
Construido con un microprocesador PIC programando en C, es capaz de reprogramarse para distintos juegos de cartas y por medio de sensores, de determinar cuantos jugadores quedan y a que distancia tirar las cartas.
Muy rápido no es, pero para ser un proyecto de escuela, no está mal:
Aunque creo que es de las primeras veces en las que el ser humano, es infinitamente más eficiente que una máquina.
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