La camisa para pizzas y otras propuestas imprescindibles

La gente de Boston Pizza está creando fisuras en el universo conocido gracias a una serie de innovadoras propuestas, a cual más ridícula a la par que indispensable. Posiblemente sea la camisa para pizzas la que más llame la atención, pero no podemos obviar el pastel de pizza (abajo), los caramelos de pizza, las pinzas para cortar el hilillo de queso que se despliega entre la pizza y el devorador y el ambientador de pizza para coche.

Boston Pizza se compromete a fabricar (si es el caso) las propuestas más votadas, así que es hora de que el mundo se una en una sola voz y reclame de forma urgente la comercialización de esa camisa. Las pinzas también podrían llevarse otro voto, pero, insisto, hay que ir a por la camisa. Podéis votar para cambiar el mundo aquí.

Visto en Geekosystem

Por fin: una zanahoria gigante a la que abrazar

La almohada zanahoria de JumboJibbles es uno de los mejores instrumentos contra la soledad vigentes en la actualidad, por lo menos en lo que a hortalizas rellenas se refiere. No ensucia, tiene un tono de piel envidiable y es lo suficientemente grande como para justificar una conversación. Es decir, es obvio que alguien que le habla a un botón está completamente loco y tiene que ser expulsado de la sociedad, sobre todo si es el botón de repuesto que te viene en los trajes (que en realidad no será un botón hasta que no se abotone previa pérdida de un botón real, así que el individuo le está hablando a un protobotón: hablamos de una forma de vida que probablemente no tenga ni electrones porque les dará vergüenza formar parte de ella).

Sin embargo, una almohada con forma de zanahoria y cerca de dos metros de altura es un objeto muy digno, con el que se puede hablar perfectamente porque ocupa el lugar que normalmente ocuparía un interlocutor humano. Es una sustitución espacial, así que tiene un pilar de cordura importante. Ojo: no digo que sea una experta en escritura cuneiforme sumeria; su conversación no supera la media normal y en cuanto rasques un poco te saldrá con algún "tienes que creer en ti mismo" o "si tú no te quieres, ¿quién te va a querer?". Un poco Bucay. Pero es que esa viene siendo la media normal de las conversaciones.

Visto en Incredible Things

Egg Minder: que nunca te falten huevos

El propósito de Egg Minder es que nunca te quedes sin huevos. Sólo necesita que sincronices tu smartphone a la huevera (aunque es mejor que no lo digas por ahí; no suena bien) para tener toda la información que necesitas: cuántos huevos te quedan y, sobre todo, qué antigüedad tienen.

Soy plenamente consciente de haber usado la palabra "antigüedad". Aunque no lo parezca, los huevos poseen un método de supervivencia basado en el mimetismo con sus congéneres que les permite estar en tu nevera durante meses sin que te enteres. Esto se da tanto en los huevos del mismo color como en los de colores diferentes, aunque en ese caso no usan el mimetismo sino la propia confusión de la psique humana, lanzando oleadas magnéticas desde la huevera que te hacen cuestionarte si compraste primero los blancos o los marrones. De esta forma perpetúan su existencia hasta límites que la ciencia no ha conseguido establecer y que sólo descubrimos cuando abrimos uno y nos encontramos con algo que provoca una de las peores expresiones faciales que podemos concebir: la del descubrimiento de un huevo podrido.

Visto en Laughing Squid

Rico, rico: helado de pasta con trozos de tomate

Siempre he considerado algo digno de los mejores gourmets el plato de macarrones (o cualquier tipo de pasta) que uno se hace el sábado de madrugada, al volver a casa en un estado de embriaguez lo suficientemente estable como para cocinar con alegría. Hay una alternativa, claro: cocinar la pasta previamente y dejarla en el frigorífico; cuando volvamos y abramos la portezuela nos encontraremos con un plato frío que podremos calentar o no. Muchos se lo comen frío y, bueno, es una opción a tener en cuenta. No es genial porque pierde el valor ritual, que es la mayor baza de la pasta de madrugada, pero así y todo es cómodo.

De ahí a comerse un helado de pasta hay un paso muy grande, un paso de titán, de titán chungo, de titán que te deja construirte un muro alrededor de la ciudad y que te acomodes durante 100 años y luego te lo tumba sin pestañear ni pedir permiso al concejal de Urbanismo y Obras Públicas (sí, ya he empezado a ver Ataque a los Titanes y tenía que decirlo).

En cualquier caso, la empresa nipona Gari-Gari Kun, tras un concienzudo análisis de mercado, ha decidido hacer un helado con sabor a pasta (a pasta en general) y tropezones de tomate. ¿Estoy deseando que se comercialice a nivel mundial? Sin duda alguna: algo que parece tan evidentemente asqueroso tiene que ser bueno a la fuerza.

Visto en Geekologie

A salivar, gente: chupitos de leche con galletas

Supongo que mucha gente habrá hecho aquello de ir a un bar de moteros, pedir unos chupitos de Jack Daniel's, apurarlos y solicitar otra ronda a gritos y golpeando con el vaso en la barra. Los que hayan sobrevivido y se encuentren en un punto de sus vidas más relajado (o los que todavía recuerden los moretones) encontrarán en estos chupitos una solución más que decente, por lo menos a la hora de la merienda.

Pese a que temo que la receta original no es suya, es Dominique Ansel el que está haciendo resurgir estos chupitos cuyo recipiente está hecho a base de galletas. Sé lo que estáis pensando: venga, claro, a ti te atrae esto porque no eres más que otro vago capaz de fabricar unos vasos comestibles con tal de no fregarlos. Pues sí, esa frase resume tanto mi amor por la higiene como mi tensa relación con la inteligencia.

Visto en Gizmodo

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