Coctelera de camuflaje

Como Jack Clay en Días de vino y rosas, hay momentos en nuestra vida laboral en que necesitamos aliviar la tensión acumulada, y qué mejor que un cocktail.

Como no queremos tener mala fama en la oficina, es mejor no tener utensilios mas propios de un bar que de un lugar de trabajo en nuestros dominios; un compañero o un jefe puede abrir un armario y encontrar nuestro mueble bar y, una de dos, o bronca o cachondeíto. Y ambas son situaciones que deseamos evitar.

Para evitarlo existe la coctelera spray de pintura, muy útil en estudios de diseño, pero que puede llamar la atención en otros entornos laborales. Serían necesarios otros camuflajes como por ejemplo insecticida, aceite Tres-en-uno o desodorante, ya que en todas las oficinas hay bichitos varios, sillas giratorias que necesitan lubrificante y compañeros con un olor personal acumulado de varias generaciones.

Recuerdo el primer trabajo que tuve. El jefe de contabilidad entraba en el archivo con un vaso en que casi no había café y después de un ratito salia más contento y con el vaso casi lleno, aunque no precisamente de café. El episodio se repitió hasta que hallé el escondite de whisky, y me costó lo suyo: el muy idiota había puesto la botella en el archivador de la G en lugar de la W.

Visto en Boing Boing

De fiesta con el equipo de rugby

El sueño de toda adolescente (y no tan adolescente) es congregar a todo el equipo de rugby en su fiesta. Así que si no consigues que vayan por los métodos tradicionales, siempre puedes darles un buen pelotazo con esta coctelera e intentar convencerlos cuando estén ebrios.

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Y si finalmente la coctelera no funciona para atraer a los jugadores, siempre puedes coger el mando a distancia y verlos por la TV.

 

La química de un buen cóctel

Me gustaría compensaros por el fallo anterior con una invitación a un cóctel, pero entre el poco dinero que tengo y que sois muchos no me llega más que para una gota de alcohol para las heridas para cada uno.

Y hablando de esas cosas, aquí tenéis un juego para cócteles curioso, práctico y muy distinguido. Sí, si alguna vez os han dicho que más que un cubata o un martini lo que preparáis son extraños potingues e insalubres combinaciones más propias del Dr. Frankenstein que de Tom Cruise, este es vuestro juego... con matraz, tubos de ensayo... todo ello con la alerta correspondiente de peligro biológico.

Así quedará claro que vuestras bebidas no es que sean para personas duras de verdad, sino para monstruos alterados genéticamente.

¿Alguien quiere algún ojo para acompañar el martini en lugar de la aburrida aceituna?

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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