Un coche inteligente (o por lo menos con cerebro)

Hace algún tiempo, el artista Olaf Mooij nos sorprendió con el DJ car. En esta ocasión, y dejando la música atrás, es el turno del Coche Cerebral. Olaf ha pegado espuma a la parte trasera del coche para luego esculpirla y darle forma de cerebro.

Y por si esto no recordara suficiente a los Autos Locos, el coche también tiene secretos: en lo alto del cerebro se ha instalado una cámara que graba continuamente los trayectos. Por la noche, un proyector ubicado en el interior del cerebro despliega las imágenes grabadas durante la jornada y consigue ese toque tan psicodélico.

Además, si lo que decía Rober es cierto y el apocalipsis zombi se acerca, siempre se puede dejar de lado su parte artística para convertirlo en el mejor señuelo móvil.

Visto en Technabob

Parasol Star Wars

Otro clásico del verano son los parasoles para el coche. Este maravilloso invento tan útil, sirve para que el abrasador sol estival no transforme el volante de tu coche en una brasa incandescente imposible de tocar. Esto lo explico porque descubrí que en algunos países no conocen semejante artilugio y su uso.

El diseño es de lo más simple: un parasol para el parabrisas delantero. La originalidad está en la imagen que decora el parasol, que en vez de publicitar Carrefive, Talleres Pérez o Naranjada Pitufa es una maravillosa imagen de los tripulantes de una de las sagas galácticas más importantes del cine.

Visto en bigbadtoystore.com

 

El coche transparente

Durante años y años los jóvenes han querido ocultar sus actividades personales dentro del coche, tintar las lunas traseras ha sido siempre una práctica habitual tanto en vehículos maquineros como en los pensados para el ancestral arte del amor incómodo. Sea como fuere, Pontiac piensa todo lo contrario y prefiere mostrar su coche al desnudo, con todas las transparencias posibles (como debería ser todo).

Para los amantes del motor y el exhibicionismo, este automóvil es una delicia, ahora bien, dile a un adolescente sin casa propia ni otro sitio donde poder dar rienda suelta a sus instintos, que se gaste 300 mil dólares en un trozo de metal y plástico transparente. Aunque debe ser muy romántico poder quedarte mirando las estrellas tranquilamente en el coche después de una buena sesión de sentimientos primitivos.

Vrominator, papá haz ruido


Hay ciertas leyes que, aunque no estén escritas, no dejan de ser universales, inmutables en el tiempo y en el espacio; en lo que respecta al mundo automovilístico hay un par que vale la pena comentar:

  • La potencia de un conductor y la de su vehículo son inversamente proporcionales, claros ejemplos son el jovenzuelo con un SEAT Panda echo polvo y el vejete con Jaguar. La chavala que va al lado sonríe en ambos casos, pero por diferentes motivos.
  • Los decibelios emitidos por un vehículo están determinados por la edad del vehículo y la del conductor, siendo el equipo de música un factor incremental, así como alerones, pegatinas y tatuajes.

El siempre sabio refranero confirma la ley, "no hay parto sin dolor ni hortera sin transistor", la palabra transistor ya da idea de la antigüedad del refrán.

Para ayudarnos a que nuestro coche suene como un cohete tenemos el Vrominator , una dispositivo que emite por la radio FM el ruido que produciría nuestro coche si tuviese un motor V8. Lo curioso del aparato es que va sincronizado con la señal del alternador, para una amplia lista de vehículos, por lo que el ruido irá acompasado con nuestras frenadas y aceleraciones.

¡Cómo mola hacer un ruido del diablo y, al girar la esquina, que en lugar de ver un deportivo se encuentren con un utilitario!

El sillón-volante definitivo

Con la llegada de los simuladores de conducción hiper-realistas a nuestras videoconsolas, la tendencia es a tener un buen volante para que la experiencia sea completa, si además va acompañado por un buen asiento ya es la leche! Pues olvídate de todo lo que has visto hasta ahora, este es el sillón-volante que todo amante de la conducción, los videojuegos y el frikismo extremo debe desear, no digo tener porque cuesta 8 mil libras.

Construido en el morro de un Mini no sólo posee un cómodo asiento con su volante y sus pedales, sino que disponemos de un completo centro multimedia con altavoces de 500 vatios, conexión auxiliar para iPod, auriculares, láser, humo y hasta una nevera. Como para sentarse ahí y no moverse en todo el día viendo pelis y jugando a videojuegos de conducción. Sin olvidarnos del efecto vibración bajo el asiento que reacciona al sonido de balas (de las películas claro).

Sé lo que estás pensando. Por 8.000 libras me compro un Mini real de segunda mano, conduzco de verdad y me sobra para ir al cine a ver una película en condiciones. Pero si hicieras eso serías una vulgar persona normal y no la envidia de la comunidad mundial friki.

Visto en Metro gracias a David

 

 

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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