
Hace algún tiempo, el artista Olaf Mooij nos sorprendió con el DJ car. En esta ocasión, y dejando la música atrás, es el turno del Coche Cerebral. Olaf ha pegado espuma a la parte trasera del coche para luego esculpirla y darle forma de cerebro.
Y por si esto no recordara suficiente a los Autos Locos, el coche también tiene secretos: en lo alto del cerebro se ha instalado una cámara que graba continuamente los trayectos. Por la noche, un proyector ubicado en el interior del cerebro despliega las imágenes grabadas durante la jornada y consigue ese toque tan psicodélico.

Además, si lo que decía Rober es cierto y el apocalipsis zombi se acerca, siempre se puede dejar de lado su parte artística para convertirlo en el mejor señuelo móvil.
Visto en Technabob






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