Asiento de conductor con reconocimiento de culo

"Un amor nunca es igual al siguiente. Un culo, tampoco." Ese es el concepto en el que se ha basado el Advanced Institute of Industrial Technology de Tokio para llevar a cabo un invento revolucionario: el asiento de conductor con reconocimiento de culo.


El funcionamiento es simple: uno se sienta y espera a que el asiento le reconozca (tiene un porcentaje de aciertos de un 98%). En caso de que resultes ser dueño de ambos, coche y culo, te dejará arrancar.

Esto cambia todo.

Frases clásicas de los robos en carretera como "¡sal del puto coche, joder!", o "¡mueve tu maldito culo o te encañono!", con todo el encanto que desprenden, van a caer en desuso.

Alguien tendrá que cambiar el diseño de los llaveros y hacer una especie de moldes anales, porque tener una sola llave para todas las puertas es la peor medida de seguridad del mundo.

Pero lo peor es el ámbito cotidiano: levantarte una mañana y que el coche se niegue a arrancar porque no te reconozca. Eso duele. Y más en ayunas. Puede acabar en una crisis de identidad que ni siquiera se solucionaría psicoanalizando al culo porque el culo no se puede tumbar en la camilla, ya que necesitaríamos un subculo para apoyarnos, y sin camilla uno no expresa la desesperación que le provoca la infinitud del universo de una forma confortable. No es lo mismo, vamos.

Visto en Technabob

Mesa Ferrari

Un Ferrari en el garaje ya no es indicativo de estatus social y económico. Si pensabais que tener una mesa hecha con la caja de cambios de un Ferrari era especial, único y original, sólo a la altura de cuentas de banco millonarias, estabais equivocados. Ahora, el estatus lo marca esta mesa con un Ferrari destrozado dentro.

Los diseñadores de Charly Molinelli han creado una mesa para el café de diseño sólo aptas para economías realmente importantes. No sólo hay que comprarse el Ferrari, además hay que tener un accidente grave con él, sobrevivir y solicitar a los diseñadores que compriman el vehículo y lo metan dentro de la mesa.

Visto en Bornrich.

 

Récord del mundo de velocidad, con un sofá

Me encantan los récord mundiales de cosas absurdas. Y aunque parezca mentira, esta vez no lo ha logrado un japonés. Ha sido Glenn Suter (Australia), que pensó que si hay sofás con forma de coche, porque no coches con forma de sofá. Así un día salió a la calle con su sofá motorizado y alcanzó 163.12 km/h, mesa del salón incluida, a pesar de la rudimentaria aerodinámica del bólido. De aquí a nada vemos piques de sofás contra Twingos en las autopistas de todo el mundo. Mi próximo coche, de escay.

Aspiradora barredora de mesa

Esta miniatura de barredora de calles funciona como barredora de mesas y es capaz de limpiar las migas de la mesa o el polvo del escritorio.

La máquina barredora funciona con 3 pilas y circula sobre las mesas con dos cepillos circulares de goma que recogen toda la suciedad y la succionan. Divertido y práctico.

Gracias a Loft98

Qué hacer con un Mercedes 300 SL

Seguramente si tienes un garaje en tu casa lo utilices para aparcar ahí tu coche, ¿verdad? Es lo lógico. Pero ya se sabe cómo son los americanos, que son tan consumistas que no saben dónde poner tanto cacharro y claro, el garaje es un lugar muy socorrido para improvisar un trastero. Sólo que bueno, si tienes todo un pedazo de Mercedes 300 SL igual sería un detalle no olvidarte que lo has puesto ahí antes de cubrirlo de basura tecnológica. Porque el coche estaba debajo de una gran cantidad de ordenadores viejos.

Aunque yo habría preferido un Delorean (aunque no tuviera condensador de fluzo), se trata de un modelo bastante exclusivo de 1955 del que sólo se hicieron 29 unidades. Si un bicho de estos, de los normales, puede costar $400.000 según la Wikipedia, pues uno así, aun con la transmisión hecha puré, no creo que su valor sea despreciable.

Así que si tenéis casas en el pueblo heredadas de abuelos, echarle un vistazo a los garajes y removerlo todo bien, que nunca se sabe qué se puede encontrar debajo de un montón de cosas inútiles.

Visto en Motor Pasión

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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