Supongo que a la mitad de los que desayunéis con cereales os gustarán que se empapen de leche y se queden blandengues. Es lo normal, si no te los comes rápido, es lo que pasa. Pero, ¿y a los que nos gusta que estén crujientes, pero no queremos comernoslos a toda prisa? Es casi imposible, sobre todo con leche caliente. Es meter los cereales y ya son una masa pastosa.
La solución a nuestro pequeño problema nos la traen en forma de tazón bastante ingenioso. Dicho tazón tiene un doble fondo con una tapa que ocupa el 70% del mismo, de forma que al echar la leche, solo sale por ese 30%. Luego echas los cereales y como solo los que caigan en esa apertura están en contacto con la leche, te los puedes comer tranquilamente. A medida que vas comiendo, vas moviendo los cereales de la tapa a la apertura, para que se mezclen con la leche. Pero como me explico peor que un mono colocado, mejor veis las instrucciones vosotros mismos.
Ahora que encuentro una solución al problema de los cereales, me he acostumbrado a desayunar con leche y nesquik.