Por fin: botas que no ocupan la maldita maleta entera

Las acampadas siempre presentan el mismo problema: las botas. Está claro que uno se las tiene que llevar aunque no vaya a escalar un risco porque necesita ambas manos y fumar en esa situación es harto difícil; da igual, en algún momento pasado de su vida se compró esas botas y tiene que darles uso. Tampoco se las va a llevar puestas porque, hey, una acampada es una fiesta de pijamas al aire libre, y las zapatillas de andar por casa son tan obligatorias como la linterna sin pilas (da igual que la revises antes de salir; cuando llegue el momento de necesidad las pilas estarán agotadas).

Así que hay que meter las botas en la maleta. Y por más que hagamos un diseño sobre plano para que ocupen el menor espacio posible, la verdad es que necesitan la mitad de la mochila para ellas. Así que estas botas retráctiles (a falta de una palabra mejor) son una solución maravillosa. Comprimen su tamaño y pasan a ser dos bolas que podemos llevar colgando de la mochila o del retrovisor, porque son bolas y la naturaleza dicta que tienen que colgar y ya está.

Visto en Like Cool

Cerveza instantánea: añadir agua y agitar

Lo sé, lo sé: una cerveza en sobres es algo difícil de defender.

Normalmente lo de añadir agua y agitar daría como resultado una sopa de ave o un Frenadol, pero estamos en época de campings y a más de uno le gustaría no tener que cargar con 200 latas de cerveza y una nevera portátil. Además, la cerveza instantánea de Pat's Backcountry Beverages tiene un proceso un poco más elaborado, con ciertos pasos a seguir (como añadir un polvo activador), aunque sigue siendo en general algo sencillo (podéis echar un ojo al vídeo para saberlos).

El Carbonator Kit cuesta unos 36 euros y viene con 6 dosis de activador y 5 sobres de bebidas diferentes para probar. Cada pack posterior incluirá cuatro sobres de la cerveza que prefieras (hay dos para elegir) y 4 activadores por algo menos de 10 euros. No es del todo barato, pero es más manejable. Y lo de no tener que recoger las latas resulta muy tentador.

Visto en Geek gracias a Camarada Bakunin

Lásers en las acampadas, siempre una opción

Supongo que no soy el único que ha intentado invocar una criatura de otro mundo sólo para ver qué pasa. Tenía quince o dieciséis años; me había reunido con unos amigos y, claro, teníamos que intentar la invocación en el campo por si el bicho salía furioso (ninguno podía arriesgarse a que le destrozara los pósters de Marlene Mourreau). Uno de nosotros había conseguido unas páginas supuestamente extraídas del Necronomicón con los pasos necesarios para hacer venir a la criatura. Ni siquiera lo hacíamos por curiosidad ni para hacerle preguntas; era una tarde tonta que había que hacer algo. Supongo que haber visto El Ejército de las Tinieblas nos influyó mucho en la decisión.

El caso es que estábamos en el campo, anochecía y el tipo que hacía de sacerdote, que no llevaba manto sino bermudas porque era verano y uno puede ser el enlace de un dios devorador de mundos pero no idiota, el tipo, como decía, pronunció las palabras. Creo que alguno de nosotros ya había empezado a fumar y se encendió un cigarrillo, y recuerdo que echando un vistazo a todos supe qué rol tenía cada uno (el valiente, la princesa, el arrogante, el guaperas y el gordo cobarde, que era yo) y por tanto en qué orden íbamos a morir. Alguien emitió una risa nerviosa, probablemente yo, que se contagió y se mezcló con un sudor frío, completamente diferente al sudor de la masturbación, que era el más conocido por el grupo. Fue un momento horrible. Por supuesto la invocación no funcionó ni sucedió nada raro. Pero los momentos de tensión duraron hasta después de haber abandonado el lugar. Prueba de ello es que ninguno intentó nada con la princesa durante las siguientes tres horas.

¿Por qué digo todo esto? Bien: Tim Roman se lo ha montado bastante mejor que nosotros. Uniendo un Spider 3 Arctic blue laser y un Krypton green laser ha conseguido el aspecto que tendría una invocación en una acampada. Muy espectacular y sencillo (aunque caro), y estoy seguro de que la criatura a invocar valoraría positivamente el esfuerzo y el ambiente generado. Así que, una vez más, lo nuestro no funcionó por ser unos cutres y por falta de presupuesto. Ah, la historia de mi vida.

Visto en Obvious Winner

Tienda de campaña colgante

Si te gusta el camping, la vida en la naturaleza, pero te dan miedo los bichos, tus vacaciones pueden convertirse en un impredecible cocktail de alegrías y sinsabores: mira que bonita puesta de sol, quítame la araña de la espalda, siente el olor del campo, el bocadillo no lleva sésamo tostado, son hormigas, etc.

Para ayudarnos tenemos Tentsile, este híbrido de hamaca y tienda de campaña que permite dormir en las alturas emulando al Barón rampante de Italo Calvino. Te pone a salvo de todo tipo de bichitos que se arrastran, reptan y saltan, y minimiza la entrada de arenilla y hojarasca en la tienda, por lo que, en general, es más limpia que las tiendas "terrestres".

Tiene como inconveniente que si en su interior se producen movimientos rítmicos y repetitivos, ya me entendéis, estos son claramente visibles. No hay nada que los amortigüe.

Podría ser muy útil en los abigarrados campings de nuestra costa, para impedir que turistas borrachos se metan en tu tienda, pero dependiendo de las ganas de juerga que tengas, esta inicial ventaja puede convertirse en un inconveniente; no hay nada más divertido que una turista escocesa borracha que se desnuda, y cuando está a cuatro patas se da cuenta de su error e intenta explicarse. No penséis mal, estaba a cuatro patatas porque era una tienda canadiense.

¡No bajes la guardia! las ardillas te acechan en la oscuridad.

Visto en Gizmag

Tiendas de campaña para no pasar desapercibidos

Las tiendas de campaña padecen una tendencia cromática pseudo-militar, no se si por tradición o por un intento vano de camuflaje con la naturaleza, que no las hace muy atractivas. Quien haya ido a una concentración motorista, un festival de música o la visita de cualquier Papa, sabe que es muy difícil encontrar tu tienda entre ese mar gris-marronoso.

Para evitar el síndrome de la cría del pingüino(*) hay personas que colocan algún tipo de identificador, ya sea una bandera sudista o unos sostenes XXL, que no sólo son útiles para ellos sino para todas las tiendas de alrededor, ya que facilita enormemente la orientación: "Pásate a tomar una copa en nuestra tienda, es la que está al lado de la que tiene el casco de vikingo colgado en la entrada".

Ahora tenemos estas fantásticas tiendas estampadas que, aparte de cobijarnos, nos van a convertir en referencia de todo el recinto donde estemos acampados.

La verdad es que a las tiendas no le falta detalle, tienen gancho para colgar la linterna, bolsillos con cremalleras que permiten colocar candados, bolsillos laterales de rejilla para almacenar ropa e incluso un pequeño bolsillo para el móvil o el mp3. Y como era de esperar, el suelo y el techo son impermeables. Sólo le hace falta un bolsillo para los condones, otro para las sustancias psicotrópicas y se convierte en la tienda del perfecto juerguista.

(*)Síndrome de la cría del pingüino: Se dice de la desazón producida por la búsqueda de una persona o un lugar de cobijo entre una multitud uniforme, como le sucede a la cría del pingüino.

Visto en Neatorama

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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