Hay gente que se toma el café escuchando su música preferida. Pues bien, con este invento de Jongmin Kim esas dos actividades se convetirán en sólo una.

Y es que el plato donde se deja la taza es el reproductor. Así uno se puede llevar la música donde quiera.

Es más, y para colmo de la modernidad, os diremos que la propia taza hace de control de volumen de la música. Sólo hay que girarla sobre el plato y la canción sonará más alta o más baja.

Sin duda, un gran adelanto. Ahora bien: falta que el CD pueda mojarse en el café como una galleta después de haberlo escuchado. Eso ya sería el sería el desayuno perfecto.