

Hasta cuatro dispositivos USB podrás conectar simultáneamente en las extremidades de este pequeño personaje: el USB-Man.
Otro flamante fichaje para nuestra galería de muñequitos puteados.


Hasta cuatro dispositivos USB podrás conectar simultáneamente en las extremidades de este pequeño personaje: el USB-Man.
Otro flamante fichaje para nuestra galería de muñequitos puteados.

¿Estás harto de que todo el mundo use tu portátil para ojear "el correo" o "una cosita" durante "un momentito" que suele durar 35 minutos?, ¿has dicho por activa y por pasiva que nadie use tu portátil y, aun así, cuando vuelves de la máquina de café hay tres personas tecleando "www.tiasenpelot..."?
Quizá sea el momento de utilizar un método disuasorio más "agresivo". Como el que véis en la pantalla, que ha sido diseñado por el bueno de Tino Dobra.
Como véis, se trata de una trampa para ratones tradicional. Sin embargo (y siento desilusionar al entrañable colectivo de sádicos crueles) el cepo no le romperá los dedos a nadie: su función es más psicológica que otra cosa. Pero, y aunque no sirve de consuelo, está conectado a un cable Kensington y además, mientras la trampa esté colocada, aparecerá un salvapantallas en el que podemos ver la palabra "bloqueado".
Lástima. Estos tiempos políticamente correctos siempre están impidiendo el progreso de los buenos sistemas de seguridad.
Los geeks tenemos una imaginación superior y donde otros ven elementos informáticos, nosotros vemos soluciones a problemas, como puede ser hacerse una coleta o recogerse el pelo. Por ejemplo, la chica utiliza un cable para salir de fiesta con el pelo recogido. Vamos, que ha inventado un cable-coletero en un plis.
¿Algún día habéis solucionado un problema de una forma no convencional?

¿Quién no ha tenido la bombilla del salón colgando de un triste cable durante meses a la espera de una lámpara que nunca podemos comprar por falta de tiempo o dinero?
Por supuesto, el siguiente paso era hacer de eso un elemento de diseño. Y es lo que ha pasado con la Dickey: una lámpara que, precisamente, simula un casquillo sostenido a duras penas por un cable que se va deshilachando.
No sabemos cuál es el precio, pero seguro que a muchos no les hará falta saberlo: basta con saber que por fin, podemos hacernos los modernos dejando el cable y la bombilla de casa como cuando fue construida. Ahora sólo queda cruzar los dedos y esperar que también se convierta en tendencia tener un desconchón en la pared. Entonces podré decir que mi casa es lo más.