
Amantes de la caza, si no tenéis suficientes trofeos o cabezas de caza por vuestra casa, siempre podréis poner una más en vuestro aseo. Concrétamente en la ducha. Y es que las peras de ducha son demasiado sosas.
Por ello una buena cabeza de ciervo de porcelana por la que salga el agua de la ducha puede ser la solución. Elegante, distinguida y señorial. Porque, ¿no es de alta clase el ducharse con el agua que le sale a un ciervo por la boca?
Y ya si le dices al taxidermista y al fontanero que sustituyan una de las de verdad que tienes en el salón por ésta, la gracia será completa.
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