
Es una pena que no te dejen salir de los locales con la bebida en la mano a disfrutar de la brisa y las luces de la ciudad nocturna. Pero el ser humano es demasiado romántico para que una prohibición se interponga entre él y su vicio.
Así que una mente preclara ha pensado que ya era hora de que el urbanita con estilo tenga en sus manos un pequeño pero eficaz artículo para saludar con un brindis al dios callejero de la noche.
En efecto se trata de un vaso plegable... bueno... más bien de un anillo que dispone de un pequeño receptáculo para bebidas. Sólo hay que desplegar la joya, llenarla del líquido que prefiramos (lamentablemente en una pequeña dosis) y beber (o sorber poquito a poco para que dure más).
Una gran idea... y lo que es más. Un anillo de compromiso fantástico que parece decir "aunque parezca que no te quiero a tí más que a Jack Daniels". Igual me pillo uno para pedir a mi novia.