Si en pueblos como Deadwood o Tombstone hubieras sacado esta arma el sheriff se hubiera quedado de piedra... y después de hubiese freído a tiros.

Y no porque esta pistola tenga la cara de Billy el Niño grabada, sino porque tener una navaja con forma de pistola es un poco tonto.

Imagina que un día atracas una diligencia y, a la hora de pedir el botín al rico banquero, le das un tiento al gatillo y, en vez de una bola de plomo, se despliega un filo. Por muy afilado que esté la víctima no podrá evitar pensar que no es para tanto y acabará plantándote cara. Así que lo único que podrás hacer es rasgar el corsé de su bella hija para que, si no con dinero, al menos te vayas con un par de buenas vistas.

Imagina también el día en el que te tengas que batir en duelo con algún agente de la ley o algún pistolero al que hayas mentado la madre diciendo que era una de las chicas del Saloon Gem: mientras él podrá daros a veinte metros, tú tendrás que ir hasta él esquivando balas y gritando "¡Yippie yi yaaaaay!".

Que no, que no... que esa no es manera de vivir en el Oeste.