Bicicleta con barra de bar integrada

Lo sé: la fotografía es inquietante. Por un lado uno tiene la sensación de que una bicicleta representa una vida sana y apacible, pedaleando con alegría mientras se maldice a todos los que se meten en el carril bici sin poseer una bici. Pero en el reverso tenebroso encontramos la verdadera razón del transporte: un almacén clandestino de bebidas espirituosas que posee incluso una especie de barra de bar y dos individuos con actitud suficiente para ser potenciales borrachos de barra, aunque no sabemos si vienen con la bici o pertenecen al parque.

Es, por decirlo de alguna forma, el equivalente a los maleteros de los coches una vez se han puesto en formato botellón; por una noche dejan de albergar el chaleco reflectante y los gallos de pelea y se dedican a servir felicidad líquida a todo el que se acerque.

No sabemos quién ha sido el artífice de esta joya de la ingeniería sobre dos ruedas, y tampoco sabemos si usa la bicicleta como bar móvil o si es para consumo propio. Parece más lo segundo, pero la primera opción no me disgustaría demasiado. Hay poca variedad, pero todos sabemos que la exquisitez en el alcohol dura dos copas.

Y no, yo tampoco sé por qué hay un tipo con una "x" pintada en el dedo. No sé qué tesoros se pueden esconder ahí.

Visto en Like Cool

Transformar tu bicicleta en un caballo con Trotify

Los amantes del mundo equino están de enhorabuena: Original Content London se las ha ingeniado para diseñar un artilugio que convierte a toda bicicleta en un caballo sin necesidad de contratar a alguien que te siga haciendo sonar dos cocos.

Por sólo 30 euros podremos trotar por la ciudad sin preocuparnos de relinchos inapropiados ni evacuaciones fuera de lugar. Hay que decir, eso sí, que tendremos que llevar cuidado con el lenguaje para no herir la sensibilidad de la montura: hacer un caballito tiene unas connotaciones que pueden crear falsas esperanzas en la bicicleta, sobre todo si tiene que hacerlo en una cuesta.

Visto en Laughing Squid

 

Taxidermia ciclista

El servicio de Taxidermia Ciclista está concebido tanto para aquellos que quieran rendir homenaje a su bicicleta a la hora de jubilarla como para los cazadores de bicicletas que quieran adornar su salón con trofeos de los que presumir.

En el segundo caso, decir que probablemente la cabeza de un arce imponga más y, en materia de posesiones espirituales, una cabeza de arce hablando y vomitando desde la pared tiene más actitud que el manillar de una bicicleta (aunque el sonido del cambio de marchas por la madrugada puede ser exasperante, la verdad).

El precio del servicio empieza en los 40 euros y aumenta dependiendo de la pieza, del tipo de manada a la que pertenezca y de la inscripción que queramos marcar en la placa. Sería interesante colocar un trofeo pequeño a su lado con la cadena y el candado, que una bicicleta es la tentación pura incluso en casa.

Visto en Neatorama

Fliz, la bicicleta sin pedales

Habría que plantearse si una bicicleta sin pedales sigue siendo una bicicleta, ya que una mesa sin patas es una tabla, sí, pero puede cumplir su función de mesa dejando que apoyes cosas encima y haciendo que resbalen hasta estrellarse contra el suelo. Porque la mesa tiene un espíritu de mesa que ha adquirido con los siglos, independientemente de lo que le amputen.

Pero una bicicleta sin pedales, sin cesta y sin sillín ni te facilita el transporte, ni te lleva la compra ni te rompe el culo, así que no tiene espíritu de bicicleta porque deja de cumplir su función. Lo siento por los ciclistas creacionistas, pero esto es irrefutable.

Así que, ¿es Fliz un avance hacia la espiritualidad sobre ruedas? No. Pero subir una colina montado en ella cuenta como penitencia, eso seguro.

Visto en Technabob

Tractor Triceratops

El Tractor Triceratops es obra del londinense Alex "Wreckage" Wright. Es completamente funcional y no come matojos sino combustible posiblemente sacado de sus antepasados, lo que lo convierte automáticamente en un necrófago, sí, pero siempre podrá decir aquello de "la historia es mi alimento", convirtiéndolo automáticamente en el primer ser que puede acudir a una fiesta de intelectuales, decir una perogrullada y que sea verdad.

El Tractor Triceratops es el vehículo familiar perfecto si a los niños les interesa llegar a la escuela cobijados entre las costillas del bicho, que es algo que siempre hace ilusión. Corremos el riesgo, eso sí, de que alguno de sus amigos listillos nos recuerde que, según lo que han aprendido, los dibujos de los neumáticos de un Triceratops eran completamente diferentes. Pero con recordarles que tú no eres herbívoro y babear un poco, las cosas volverán a su cauce.

Si eso no funciona, huye y no mires atrás. Y recuerda que siempre puedes optar por medios de transporte no contaminantes que además ejercitan el malgastado cuerpo, como este amigo ruso:

Tractor Triceratops visto en The Daily Weird

Ruso en bicicleta visto en Cubicle Bot

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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