
Dicen que los niños llegan al mundo con un pan bajo el brazo, o sea con unos 90 céntimos en el mejor de los casos. Esto, unido a las "generosas" ayudas estatales a la natalidad, debería ser más que suficiente para sufragar los gastos de crianza de la criatura durante varios años.
Pero resulta que no es así, que unos pantaloncitos pueden costar 20 euros, una camisita 20 más, unos zapatitos por lo menos 30 euros, etc. El niño queda precioso, eso sí, pero lo más gracioso es ver como en muy pocos meses se le ha quedado todo pequeño, la ropa está intacta y hay que volver a renovarle el vestuario.
Ahora la empresa alemana Lütte-Leihen presenta una solución: un servicio de alquiler de ropa de bebé. Los padres escogen las piezas que deseen y pagan entre 17 y 26 euros al mes. Cuando la ropa se le queda pequeña al niño, la devuelven y hacen otro pedido adecuado a la nueva talla. La ropa puede estar usada, pero en excelentes condiciones y fabricada en algodón 100%.
Aparte de ahorrar una cantidad considerable de dinero, los padres se ahorran también el tiempo dedicado a ir de compras por los centros comerciales buscando ropa de calidad a un precio razonable.
Visto en Springwise






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