En esta ocasión la pizpireta muñeca viene equipada con un completo kit anti-zombies. Todo fucsia, por supuesto: granadas de mano, bazooka, katana, casco y bañador de camuflaje... No falta ni la presencia de Ken, su novio, que en esta ocasión interpreta el papel de zombie descerebrado, para que las niñas puedan jugar los dos roles necesarios en estos casos.
Los muñecos de hoy en día ya no son como antes, eso está claro, y eso es porque se han tenido que adaptar a los nuevos tiempos que corren. No, no estoy hablando de una Barbie ahorradora y en paro, sino de una Barbie informática.
La Computer Engineer Barbie estará disponible a partir del invierno del 2010, aunque ya podéis reservarla desde la MattelShop.
Viene preparada con todos los accesorios que cualquier tecno-chica pueda llevar, aunque yo le hubiera puesto un iPhone y un Mac en vez de un Smartphone y un ultraportátil rosa...
Se trata de un disfraz muy sencillo de fabricar y apto para cualquier ocasión: despedidas de soltero, halloween, cumpleaños, carnavales...
Tan sólo hará falta que toméis prestado el bañador de vuestra madre, una peluca rubia, todos los calcetines que tengáis en el cajón y una caja grande de cartón. O si lo preferís, también podéis comprarlo por 27 euros.
Seréis la alegría de la fiesta y los triunfadores de la noche (aunque esto último no está comprobado científicamente).
Sin palabras me he quedado al ver este futbolín. Y no, no es broma. Existe un futbolín en el que los jugadores de fútbol han sido reemplazados por Barbies. Todo un sacrilegio a este santo deporte.
Aunque ahora me surgen dudas. Cuando una delantera va a chutar, ¿las defensas chillan como unas nenas?, ¿corren todas detrás de la pelota, lanzando patadas al aire? Dudas, dudas.
Desde hace años los psicólogos infantiles insisten en que hay que evitar a toda costa que los más pequeños reciban como regalo juguetes sexistas.
Especialmente inciden en el hecho de que es muy beneficioso que los niños jueguen a muñecas, a cocinitas y a otros juegos simbólicos relacionados con la vida hogareña. Eso está muy bien, supongo, como base de la educación de las criaturas.
Un niño feliz
El problema es que, en muchos casos, cuando le regalamos una Barbie a un niño, la respuesta automática es mirar qué tiene debajo de la falda, ver de qué armas dispone su nueva "amiga" e, inmediatamente después, aliviar su frustración con la ayuda de algún otro muñeco más poderoso y convenientemente armado, iniciando una lucha desigual que acaba sin remedio con la rubia destrozada y abandonada en un rincón de la habitación.
No, no se le puede dar así, directamente, una Barbie o similar a un niño. Hay que encontrar estrategias para que, poco a poco, el chaval, sin darse cuenta, vaya entrando en esa dinámica positiva donde se valore la igualdad de sexos y todas esas cosas.
Turbo Heather, es uno de esos juguetes pensados para que el proceso educativo sea satisfactorio.