

En Canadá, cuyas leyes anti-tabaco son más estrictas y antiguas que las nuestras, los fumadores están acostumbrados a salir a fumar al exterior, incluso en las condiciones más adversas: viento, lluvia, nieve, amigos explicando la mili, etc. Todo ello a temperaturas que pueden llegar a los 30 grados negativos.
En el gélido país han diseñado unos bancos, unos bancos de cemento con cenicero, que se acoplan para ocupar menos espacio cuando no están siendo utilizados y que albergan un cenicero, por lo que podemos sentarnos en ellos mientras fumamos.
Como los bancos son de cemento, aunque estén huevos, supongo que separarlos y unirlos te ayudará a entrar en calor, porque si no haría falta ser el gran Iñaki Perurena para moverlos. Si toses y resoplas siempre puedes echarle la culpa al tabaco.
El cemento es un material muy resistente, pero poco agradable al tacto; en invierno es frío como un profesor inglés de álgebra lineal y en verano se calienta como un adolescente italiano en un concurso de bikinis brasileños mojados, pero supongo que habrá primado la resistencia frente a la comodidad.





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