
Creo que muy poca gente lo sabe, pero yo quería ser astronauta. Y no lo digo como el típico sueño de niño que alucina cuando ve que una nave en la tela despega a velocidad de infarto en dirección a la luna, que también lo hacía. A mí me encantaba (y me encanta)todo lo que sea aeronáutica, alunizajes, astronomía (que no astrología), etc. Como visto lo visto no creo que nunca suba en una aeronave que me lleve a Marte, me tendré que comprar unas zapatillas de éstas, que dicen que son antigravedad. Es decir, que para andar, tienes que ir dando saltitos, si no quieres dejarte los dientes en el asfalto, lo que hace que tengas la sensación de estar andando en la luna. Vamos, como un astronauta.
Lo único que hace falta para sentirte totalmente astronauta es un poquito de imaginación. Bueno, eso, y hacer caso omiso de todos los que te miren cuando pasas por su lado como si fueses un bicho raro. ¡Ah! y que no se os olvide llevar una bandera de casa, que cuando llegueis a vuestro lugar de destino, lo primero que hay que hacer es ponerla, que lo he visto yo en la tele.
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