Oh, sí: reloj de hormigas

Seamos honestos: el Reloj de Hormigas no dice la hora. Así que no es un reloj. Es más bien una granja de hormigas que uno puede llevar en la muñeca. Una pulsera de hormigas que parece un reloj. Aunque es capaz de decirte la hora si ya la sabes. Es decir, que puedes mirar la hora en el móvil, consultar a las hormigas y decir en voz alta "son las dos y cinco. Llego tarde." Y empiezas a caminar deprisa para no perderte la enésima reposición de los Simpson, no vaya a ser que hayas olvidado un chiste. Así que afianza la hora, la apoya con su presencia. Y eso nunca está de más.

Además, siendo hormigas, no importa las veces que mires el reloj: siempre será hora de trabajar. Así que mejor no comprarlo.

Los creadores de esta maravilla son Analog Watch Co. y, de hecho, en su página venden relojes de verdad que palidecen a su lado, claro. Porque ninguno de ellos tiene una granja de hormigas en su interior. Y ahora un reloj sin hormigas y que diga la hora se me antoja anacrónico.

Visto en Design TAXI

Mesa “Ahora No” para discusiones de pareja

Michael Beitz es el creador de la Not Now, una mesa con un nudo en su centro que impide la visibilidad entre los comensales, algo realmente útil en parejas asiduas a lanzarse objetos punzantes ante la menor señal de desaprobación.

Lo ideal es tener otra mesa en la que comer cuando la situación se mantenga estable y hacer uso de la Not Now sólo en momentos de crisis. Si la usamos como mesa de comer oficial puede que el hecho de no ver a nuestro interlocutor entorpezca la comunicación, nos confunda y acabemos diciendo algo relevante en lugar de los comentarios anodinos característicos de toda comida que se precie.

Lo único que no entiendo muy bien es la decoración de la pared en la primera fotografía. Creo que simboliza una discusión entre dos asesinos en serie que no se ponen de acuerdo al elegir a su siguiente víctima. Es bastante probable.

Visto en Geekologie

Mobiliario a partir de hongos

La relación del ser humano con las setas siempre ha sido complicada: es posible encontrar una sabrosa y jugosa, pero normalmente o es venenosa o te hace ver elefantes surcando el cielo en bicicleta mientras cantan una marcha fúnebre. No pocas parrillas han acabado con comensales dándose un baño en una piscina sin agua, invocando a Chtulhu mediante el sacrificio de una salchicha o simplemente riendo mientras se acarician el pelo.

La relación del ser humano con las setas siempre ha sido complicada, pero no para Phil Ross. Este artista hace crecer hongos en cualquier sitio, los modifica, los cuida, les enseña el camino por el que crecer y los convierte en mobiliario útil. Sus sillas son quizás lo más representativo, pero en su blog podréis ver bloques de hongos que pretende usar como materiales de construcción para edificios.

Así que sí, es probable que en el futuro podamos vivir en lugares comestibles. Eso simplificaría las hipotecas; todos los meses tendrías que sacrificar un ala de tu casa para dar un banquete a los banqueros, sí, pero por lo menos sabes exactamente lo que debes: ese ala.

Visto en Neatorama

Esto sí es porcelana viva

Si uno se toma la molestia de contemplar toda la obra de la artista Ronit Baranga descubrirá que lo de añadir dedos y bocas a cualquier cosa es algo con lo que lleva obsesionada mucho tiempo. Quizás la parte de la obra más llamativa sea este conjunto de piezas de porcelana por ser lo más cotidiano y porque incluye miedos con los que todos nos sentimos identificados (decid lo que queráis pero nadie que vea una taza caminando permanecerá impasible, sobre todo si está intentando verter café en ella).

La obra, desde luego, es impactante y extrañamente perturbadora. Nunca un juego de tazas ha resultado más amenazador (excepto, quizá, en La Bella y La Bestia). Personalmente me ha llamado mucho la atención la fotografía de las dos tazas caminando sobre dedos (abajo), pero no porque sean más hermosas u originales que el resto, sino porque me han recordado vagamente a La Tentación de San Antonio de Dalí, aunque sería un Dalí después de haber pasado una tarde con mi tía y la Nespresso.

Sé que no se parecen, pero, hey, mi cerebro asocia imágenes y conceptos como le da la gana. De hecho, deberíais estar agradecidos de que no le haya sugerido algo pornográfico como es habitual.

Visto en The Laughing Squid

La historia del arte según La Guerra de las Galaxias

Wintersixfour es un amante del arte y de Star Wars. Lo sé, eso se puede deducir por las fotografías que podéis ver y que son obra suya. No es el primero que lo hace y, desde luego, no será el último. Pero hay que reconocer que es muy bueno y que sus versiones rinden tributo al original sin destrozarlo del todo, al mismo tiempo que los alimenta de esa dosis de Fuerza que tanto nos gusta.

Rembrandt, Munch, Hopper, Van Gogh o Warhol: nadie escapa a la influencia del Imperio Galáctico. En el perfil del autor podréis ver muchas más versiones, a destacar las de la princesa Leia (por motivos evidentes).


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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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