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Siempre, siempre hay que esconder bien las armas para que los niños no las encuentren. Los dildos también cuentan

Todo aquel que tenga armas en casa sabe que hay que esconderlas muy bien para que los niños no den con ellas. Sobre todo porque el potencial destructor de un niño es lo suficientemente alto como para hacer desaparecer cualquier objeto en cuestión de segundos; si además los equipamos estaremos poniendo el futuro del mundo en juego. Y el mundo tiene que aguantar por lo menos hasta que alguien tenga la brillante idea de pasar el Silmarillion al cine (sólo espero que ese alguien sea Woody Allen o Mel Brooks).

A continuación, un vídeo de Evolve que demuestra los peligros que conlleva dejar las armas al alcance de los niños. Hay fiereza en sus ojos.

Visto en Geekologie

Bolígrafo de defensa personal con extractor de ADN incorporado

El Tactical Self Defense Pen es bastante completo, a falta de un láser que desintegre al enemigo. En su extremo superior hay un artefacto punzante capaz de hacer una herida no muy profunda, pero sí demoledora: podrá quedarse con algo del ADN del atacante, al que podremos denunciar si sobrevivimos al ataque (me temo que eso depende más de las piernas que del bolígrafo).

Ese mismo extremo puede ser usado para romper cristales, aunque en este caso el atacante pasa a ser uno mismo. De esto no hay duda porque, a diferencia de nosotros, todos los cristales del mundo son iguales ante la ley. La justicia sólo existe para los objetos inertes.

Acerca de la capacidad del Tactical Self Defense Pen para hacer el mal, bueno, tiene potencial. Como cualquier arma. Peor: también puede cometer faltas ortográficas. Y no hay nada peor que un asesino que deja una nota que dice "Benganza". Nadie quiere ser asesinado así.

Visto en This is why I'm broke

El arma definitiva: metralleta de gomas elásticas

La Rubber Band Machine Gun es un proyecto de Kickstarter que verá la luz dentro de poco si las cosas van bien. Lleva la guerra de gomas elásticas a otro nivel mucho más profesional donde la posibilidad de provocar un picotazo en el pecho a alguien es mayor dado el número de gomas lanzadas por minuto.

En el vídeo, una demostración palpable de la capacidad destructora del arma con un final tan dramático como cabría esperar.

Visto en Technabob

El buzón Magnum del 44 no mata al mensajero, pero casi

Acribillar a todo cartero que aparezca por casa es un gesto muy feo y a veces inútil; sabemos por experiencia que los paquetes agradables son bienvenidos (figuras de acción, juegos de rol, yelmos forjados en el Monte del Destino) mientras que las cartas pequeñas suelen ser facturas, denuncias y, en general, cosas indeseables. El segundo caso sí justifica un tiroteo, pero para el primero es mejor preguntar antes de disparar.

Roger Buchko ha llegado a un punto menos radical basado en imponer el miedo mediante la presencia. Así, ha construido un buzón con forma de una Magnum del 44 para que el cartero se lo tome primero a broma y, según el mensaje que deje en la buzón, acribillarlo mientras huye o dejarlo vivir otro día.

Aunque el propio Buchko no dice nada de eso, claro, sino que es un tipo con tiempo libre y un firme defensor del derecho a portar armas (sabéis que en Norteamérica el tema es siempre conflictivo). Aparte de algún incidente aislado (alguien lanzó unos huevos al buzón) la gente se lo ha tomado a bien y, dejando el tema de las armas a un lado, la verdad es que el buzón tiene su encanto.

Visto en Metro

Lámpara de araña Zapper

Supongo que muchos de vosotros recordaréis con nostalgia el Zapper, esa pistola de la NES que funcionaba cuando quería y que generaba más tendinitis en diez minutos que tocar la guitarra durante siete horas. Pues bien, la tienda de juegos retro JJGames ha unido unas cuantas de estas mortíferas armas para crear una lámpara de araña.

Por lo que parece no han podido conservar el sonido característico del arma (algo así como paiun-paiun) a la hora de encender la luz, error que se acusa gravemente a la hora de sufrir fenómenos paranormales en casa. Las puertas que se abren y se cierran, el microondas que se enciende solo y las luces que paiun-paiun.

Vale, le quitaría dramatismo a la aparición del espíritu, sí, pero sin duda uno estaría más dispuesto a entablar conversación con él y ayudarle en su redención, que unos cuantos efectos especiales no son motivo para desenterrar un cuerpo y buscar al asesino que quedó impune (normalmente su pareja, según las películas de las 15:46).

Visto en Geekologie

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Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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