Cafeterías de búhos. Japón, tenías que ser tú

Las Fukurou o Cafeterías de Búhos se están haciendo bastante famosas en Japón por ofrecer un servicio, digamos, muy particular: uno puede acompañar su café con un búho. Uno real, con garras, pico y una mirada supuestamente sabia que a mí siempre me ha parecido más de acaríciame otra vez y será lo último que hagas.

La verdad es que me resultaría difícil concentrarme en una conversación bajo esas miradas. Simplemente, parecería que todo lo que digo son estupideces. Y no digo que no lo sean, pero no quiero que me lo recuerden constantemente con la mirada de ¿en serio has soltado eso delante de esos? ¿Pero cómo se te ocurre? De alguna forma, esos búhos parecen una consciencia ajena juzgándote todo el tiempo.

Tampoco podría hacerme el Hemingway y escribir en un bar, porque todo lo que escribiera delante de ellos sería catalogado instantáneamente como una basura. De hecho, estoy prácticamente seguro de que al escribir el enésimo chiste de tetas y me hiciera gracia todos los búhos se abalanzarían sobre mí a la tercera carcajada y mi vida acabaría ahí. Que, bien pensado, no es un final tan malo porque no tendría que pagar el café y, oye, eso que me ahorro.

Supongo que todo es un problema de actitud. Si esos búhos, en lugar de mirar de esa forma y ser tan majestuosos, fueran búhos strippers la cosa cambiaría bastante. Uno podría hablar más tranquilamente, escribir sin miedo y pasar un buen rato mientras le llueven plumas. Es una sugerencia que hago sin mayor pretensión que hacer del mundo un lugar más agradable.

Visto en Incredible Things

Braguitas animales: hay que tirar de las orejas

Esto no es un post de culos. Podría serlo. Sé que a buena parte de nuestros lectores les haría felices. A mí también. Pero esto no es un post de culos, es un post de ropa de culos. Hay una ligera diferencia: lo importante es la ropa, no el culo. Vale: si la ropa sirve para ocultar el culo, lo importante es el culo. Porque necesita ser ocultado y eso lo convierte automáticamente en un tesoro. Pero ojo: no en un cofre del tesoro; sería extraño que en su interior albergara monedas de oro y la calavera de un pirata. Aunque ambos elementos nunca están de más en la economía doméstica.

Estas adorables braguitas de animales son obra de Knickerocker. Los precios oscilan entre los 20 y los 40 euros y realmente merecen la pena. Hay diversas opciones: gatos, zorros, cerdos, mapaches, ratas,... El impacto visual que deben provocar al ser descubiertos en la intimidad posee un valor emocional de 7.8 en la escala Richter aplicada al ritmo cardíaco.

Pero cuidado, chicas: el hecho de que a tu pareja le guste que lleves estas braguitas puede indicar cierto grado de bestialismo creciendo en su interior. Para solventar dudas propongo un experimento: introducir un cerdo en casa y llevar las braguitas de cerdo. Ver la reacción de tu pareja, saber cuánto tiempo tarda en decidirse y, sobre todo, saber por quién se decide. Si te echa de casa habremos descubierto algo importante en la relación.

Visto en Laughing Squid

Joyería con mascota incorporada

Cecilia Valentine debe haber tenido más de un problema a la hora de colar a sus mascotas en eventos y fiestas privadas; es lo único que puede justificar la creación de Fur is Alive, una colección de elementos de joyería pensados para llevar animales en su interior.

Hay que decir que la diadema con pájaro es más útil de lo que parece; si es un pájaro cantor podría ser una forma rudimentaria de iPod y, desarrollando un poco el concepto, un loro con frases aprendidas de grandes filósofos podría hacer de nuestra compañía un verdadero lujo intelectual en las reuniones de sociedades secretas como los masones, los descendientes de templarios, los vampiros cósmicos y los practicantes de ganchillo y punto de cruz.

Es en este último caso en el que más ayuda podría proporcionar; todos sabemos que esas reuniones acaban irremediablemente en un baño de sangre. Un elemento tranquilizador podría hacer avanzar la sociedad hacia otros menesteres más acordes con su sentido original.

Visto en Design Taxi

Otras antorchas olímpicas

Con motivo de los Juegos Olímpicos de Londres, de los que todos estaréis debidamente informados, un equipo formado por Amaël Isnard y Leo Bridle ha dado forma a una particular visión de la antorcha olímpica, sin duda diferente a la propuesta por el gran Danny Boyle ayer mismo.

El corto de animación se llama Olympic Vermin; en él se puede ver a multitud de animales urbanos (no me refiero a los canis) sufriendo para hacer llegar la antorcha a su destino final.

Visto en Laughing Squid

Mesitas de animales en la charca

La escena típica de los hipopótamos y otros animales salvajes retozando en la charca, ahora en el salón en forma de mesita de cristal, cuyo vidrio representa la superficie del agua. Las figuras está esculpidas en bronce.

Una genialidad del artista Mark Stoddart (más obras suyas). Visto en Likecool

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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