Ya en alquiler: casa flotante del Támesis

Casa flotante 1

El 22 de mayo termina el plazo para alquilar la Casa Flotante del Támesis, una vivienda con vistas cambiantes que va recorriendo el río sin una comunidad de vecinos que se interponga.

Aunque lo ideal sería que fuera a la deriva rebotando contra paredes como un pinball se puede observar que hay un timón dentro de la casa, lo que significa que alguno de los inquilinos tendrá que nombrarse capitán y dirigir la casa. Sólo por eso ya merece la pena. Pero además tiene dos dormitorios, salón, jardín, baño y un árbol. Todo separado (especifico porque yo también tengo todo eso en 15 metros cuadrados; no luce igual). Y además flota.

Además, los afortunados que se apunten a la travesía contarán con eventos sorpresa organizados por Airbnb, la empresa organizadora que hace las veces de casero simpático que te deja hacer lo que quieras mientras pagues la factura de la luz.

Casa flotante 3

Casa flotante 5

Visto en Design Boom

Lavabo público sostenible

Parece que hoy, sin que sirva de precedente, nos hemos levantado ecológicos y conscientes de la importancia de no malgastar los recursos que la madre naturaleza pone a nuestra disposición.

Si en el post anterior observábamos como ahorrar recursos en los países fríos, ahora podemos comprobar como en los países cálidos también surgen ideas imaginativas, en este caso, para ahorrar agua.

Una razón más para sentirnos orgullosos de pertenecer a la raza humana.

Visto en imgur

Miracle Machine: transforma el agua en vino en tres días

La Miracle Machine de Philip James y Kevin Boyer es ciertamente milagrosa. Ambos aseguran que la máquina transforma el agua en vino durante un proceso que tarda tres días. Hay que añadirle los ingredientes, eso sí.

Gracias a una aplicación se puede seguir el proceso mediante el smartphone; además, será la propia aplicación la que te indique los ingredientes necesarios para fabricar el vino. El resultado (siempre según los creadores) es excelente y nos augura un futuro en el que las calles estarán libres de tetra briks de Don Simón y los aficionados al vino de llevárselo puesto andarán cargados con botellas de Bezoya. Eso, sin duda, los hará más peligrosos, ya que pueden extirpar el cuello de la botella, ponerle un globo por tapón y atracar a señoras con el tirachinas improvisado. Y que te atraquen para pedirte agua es muy triste, la verdad. No sé qué futuro nos espera.

A continuación tenéis el vídeo de presentación de Miracle Machine. Os voy a dar una razón de peso por la que este proyecto no va a funcionar: el vídeo no tiene una guitarra de fondo. Y sin eso una presentación para recaudar fondos no es una presentación para recaudar fondos. Y ya está.

Visto en Like Cool

Ahorrando agua gracias a la ducha Uji

Brett Andler, Sam Woolf y Tyler Wilson son los creadores de la ducha Uji. El concepto parte de una idea muy sencilla: si se puede hacer a la gente consciente del tiempo que gasta en la ducha, seguro que se darán más prisa. Por eso la ducha Uji empieza a funcionar con una luz verde y llega al color rojo a los 7 minutos. En ese momento, explota llevándose consigo la vida del que se estaba duchando, parte del cuarto de baño y alguna mascota que anduviera cerca.

Bueno, en realidad no funciona así. Una vez llega al color rojo se mantiene en él y el que se está duchando sabe que está desperdiciando agua, se siente mal, piensa en la gente que se muere de sed a lo largo y ancho del mundo, asume parte de esa culpabilidad, la une a sus muchas frustraciones y se suicida cortándose las venas con el gorro de baño.

Vale, espera, tampoco tiene por qué funcionar así. La ducha llega al color rojo, sabes que han pasado 7 minutos y no pasa nada, pero a partir de ahí tú verás lo que quieres hacer. Eso es.

Visto en Gizmag

Pantalón con bolsillos sumergibles. Al agua sin miramientos

Algo muy común en las películas en las que se ahoga gente (que deberían ser un género en sí mismas) es que el héroe se zambulle en el agua para salvar a la víctima, ya sea porque ésta ha perdido la consciencia o porque le ha mordido algo o alguien o porque está desnuda pidiendo una revisión médica.

Y es curioso, porque lo primero que le viene a la cabeza al público no es un "¡oh, por Crom, ¿conseguirá salvarla?" ni un "yo no me tiraba; se merece morir ahogado por insistir". No: lo que uno piensa es "hala, a tomar por culo el móvil". Porque en escenas anteriores el héroe ha llamado a alguien y ha mostrado que lo llevaba en el bolsillo del pantalón o de la chaqueta. Pues no: es cine y en cuanto se pase el momento de rescate el tipo va a reclamar una ambulancia, pasarán unas cuantas cosas y pasado el tiempo volverá a hacer uso del teléfono como si nada hubiera pasado.

Pero la vida no es cine y los ewoks no son osos pequeños, así que los héroes cotidianos (dícese de borrachos que se lanzan a la piscina a refrescarse) se quedan sin móvil. Por eso un pantalón con bolsillos sumergibles es esencial para la supervivencia del menos apto.

Por incomprensible que parezca el proyecto no ha llegado al mínimo exigido en Kickstarter y en principio no verá la luz. Pero es cuestión de tiempo: la gente se dará cuenta de que son imprescindibles. Tiene que hacerlo.

Visto en This is why I'm broke

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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