Los adictos al chocolate estamos de enhorabuena: por fin podremos tomarnos nuestra dosis horaria con regularidad gracias a este reloj que, cada hora, nos da un delicioso bombón mientras sueña "La danza del hada de azúcar" de "El cascanueces" de Tchaikovsky: la mejor adaptación del reloj de cuco original, sin duda.

La única pega que le veo es su color: no me pega con el resto de cosas de mi habitación (especialmente con la máscara de "V de Vendetta" y mis libros sobre la Segunda Guerra Mundial), pero bueno... nada que la pintura negra no pueda solucionar.

Ahora bien... una pequeña duda me asalta: ¿qué pasará con los bombones que salgan cuando estés fuera de casa?, ¿los guardará o los tirará al suelo haciendo una montaña de chocolate sobre el piso sucio para desesperación de uno?