
En la oficina de Emmanuel Florac, les instalaron una puerta de seguridad, que se abría desde el interior, accionando un interruptor y desde el exterior, con unas tarjetas, pero éstas, dejaron de funcionar. Y claro, esto les ocasionó un problema, ya que solo podían entrar si alguien les abría desde dentro.
Pero como el hambre o la necesidad agudiza el ingenio, Emmanuel cogió un par de cajas y una vieja torre, y se dispuso a crear el abrepuertas automático a distancia. Desde entonces, cada vez que tenían que entrar, le daban un toque a Emmanuel y éste, desde su computadora (ya fuera en la oficina o desde casa), hacía la siguiente secuencia:
1) VPN to the office (entraba a la red privada de la oficina)
2) SSH to the machine in the hall (accedía a la torre de la entrada)
3) Ran ~# eject /dev/scd0 (abría la cedetera)
Y la cedetera pulsaba el botón, con lo que se podía entrar. Aunque solo duró el tiempo que tardó el cerrajero a arreglar el lector de tarjetas de la puerta, aunque seguro que tienen ese ordenador siempre preparado por si las moscas.
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