
Si somos del tipo de personas conscientes de la importancia de los datos personales y del peligro que representa que caigan en manos de algún desalmado, y si además somos demasiado perezosos como para destruir o tachar los datos que queremos proteger, necesitamos algo como el Tachador de datos. Un aparato que nos permite, de un solo golpe, ocultar la información sensible de nuestros correos o documentos, dificultando el trabajo de un posible ladrón de identidades, esos delincuentes siempre al acecho, esperando que les toque el gordo de encontrar a alguien con personalidad múltiple.
Según el vendedor es más seguro que utilizar unas tijeras, más silencioso que un destructor de documentos, y se puede transportar con facilidad, pero lo que se olvida de indicar es que evitaremos tendinitis por efectuar tachaduras sobre el papel o el increíblemente desagradable ruido que se produce al rasgar el papel con las manos. Tal como habréis adivinado, está fabricado en Taiwan; detrás de un occidental tonto hay un chino avispado.