Camiseta para pasar de página

Hay momentos en los que uno necesita pasar de página. Y no es fácil encontrar a alguien con quien pasarla, así que estas camisetas de E for Effort no son sólo algo estético sino una obligación para el bien social. Una página en blanco que dice "libre, dispuesto y ansioso".

También se puede escribir en ellas, claro. Aunque es aconsejable hacerlo una vez se haya conocido a la persona y, si es posible, no apretar mucho el bolígrafo en las zonas blandas porque, por lo general, a la gente no le gusta morir atravesada por un Bic. No es una muerte digna.

Tienen camisetas, tops y creo haber visto una más pequeña para niños. Todas están fabricadas con algodón 100% y cuestan 38 euros.

Visto en Gizmodiva

Containers de escritorio

Seguimos con el proceso de "mini-industrialización" de nuestro loft (imaginario, claro). Ya tenemos posavasos y salvamanteles en forma de mini palets de madera. Ahora le llega el turno al escritorio.

Los tres mini containers "Inbox", reproducción fiel de los que se descargan en el puerto, son ideales para cumplir la misión de mantener controlados los montones de lápices, bolis, gomas, clips y cacharrería variada que invade nuestra mesa de trabajo.

Idénticos a los de verdad, pero en pequeñito, están realizados en madera de pino y con los sellos originales, incluido el clásico "FRAGIL" en las tapas.

Comprar en tienda de regalos originales

 

Vigila tu comida a distancia con el Proinjector

Así que tienes un pollo. Bien. Y vas a marearlo en el microondas. Perfecto. Programarás unos minutos y harás otras cosas hasta que suene la campana. Genial. Pero la sombra de la duda planea sobre ti: ¿y si cuando vuelvas al microondas la portezuela está abierta, hay unas huellas sanguinolentas surgiendo del vaho y una risa plumífera estalla a tus espaldas?

Hwang Jungjoon y Lee Jaeryong han sabido prever este tipo de situaciones y han diseñado el Proinjector, un híbrido de microondas y proyector que traslada lo que ocurre en el interior del microondas a una pared para que sepas exactamente qué sucede ahí dentro. A partir de ahora, podrás darle la espalda a los pollos giratorios y vivir en paz contigo mismo. Además, siempre puedes comer palomitas viendo cómo se hacen otras palomitas, que sería uno de los gestos más crueles que un ser humano puede hacer a un paquete de palomitas que todavía es maíz y no tiene su destino asumido.

Eso sí, el Proinjector es un diseño y no se distribuye debido, probablemente, a que ninguna productora se ha comprometido a hacer películas para el nuevo formato. Y las que hay, no sé, siempre giran en torno a lo mismo.

Visto en Technabob

Museo de fraudes médicos

Siguiendo la estela del Museo de Arte Malo, hemos localizado el Museo de los fraudes médicos (Museum of Quackery and Medical Frauds), que desgraciadamente ha cerrado y vendido su colección de dudosas herramientas médicas al Museo de Ciencias de Minnesota.

Entre las curiosas herramientas de la colección encontramos una máquina frenológica que mide los bultos de la cabeza, aumentadores de pecho, jabones y diversos artículos para perder peso. Muchos de ellos provienen de las herramientas usadas en ferias de principios de siglo XX, donde ciencia y charlatanería iban de la mano.

Visto en Neatorama.

Almohada para bañeras

El cine se encarga de mostrar un entorno romántico para situar una escena amorosa, y no me refiero a un fontanero bajo el fregadero: una playa, una cama con pétalos de rosa esparcidos, una bañera.... Todo mentira. Hacer el amor en una playa, si es de piedrecitas, malo, estas se clavan por todos sitios; si es de arena, peor, la arena se mete donde no debe, y con la fricción, imaginaos; los pétalos de rosa dejan unas manchas en las sábanas que son casi imposibles de quitar. Además, las bañeras normalmente no son lo bastante grandes para que quepan dos personas, por lo que las posturas forzadas garantizan los tirones y calambres. Finalmente, está la diferencia de temperatura entre el agua y la loza de la bañera.

Lo que en la pantalla se presenta como un baño relajante, en la realidad es un shock térmico. Después de que nuestro cuerpo serrano caldeado por el agua entre en contacto con la fría bañera corremos riego de sufrir el llamado latigazo cervical. Para evitarlo tenemos la fabulosa almohada para la bañera, que nos permite apoyar cómodamente la cabeza en la espuma que se sujeta a la bañera con dos ventosas y evita que nuestra espalda toque la bañera.

A lo mejor se puede adaptar a un barreño para cuando las señoras, perdón la gente, se tiñe el pelo. La comodidad ante todo, que los barreños pueden tener rebabas que cortan como una mala cosa.

Visto en Solutions
Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
Este sitio está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento No Comercial 2.5
Desarrollado por {onestic}