Cepillo axilar para teclados

El cepillo axilar para teclados diseñado por DECOLE está especialmente indicado para teclados que acumulen polvo, uñas, hebras de tabaco, pestañas, restos de fluidos, migajas, pólvora, confeti, pepitas de chocolate, semillas, cáscaras de pipas, cenizas, pan rallado, arrecifes, granos de arroz, serrín, esculturas del ejército de Terracota chino, un puntero láser, una colección de faldas de la temporada otoño-invierno de 1975, un ruso, una llamada perdida, otro teclado, pienso para perros, perros, figuritas del Hero Quest y burbujas de Coca-Cola sin Coca-Cola.

Visto en Inventor Spot

Hazañas del Jedi dominguero

Aquí tenemos un problema: al ver el video considero las ventajas de ser Jedi y, sí, son numerosas. Pero luego pienso en el entrenamiento que hay que superar y me da pereza. Supongo que será algo general y que la única razón por la que no nos entrenamos para ser más vagos es porque somos demasiado vagos como para entrenarnos, al igual que no ponemos nuestras almas en venta simplemente porque no hay mercado.

Y ahora, desayunaré unas miserables tostadas hechas por mí mismo, ya que los midiclorianos son ajenos a mi campo de influencia; untaré la mantequilla yo mismo como el vulgar ser humano que soy y yo mismo las llevaré hasta mi boca en un último esfuerzo por alimentarme. Asco de vida...

Visto en Screw Attack

 

La lámpara yoyó

Si eres de los que añoran su infancia y te gusta ver recuerdos de tus años mozos aquí un buen ejemplo de cómo recordar tu niñez al mismo tiempo que deslumbras con el diseño. Porque lámparas haber hay a patadas, con cientos, miles, millones de formas, pero una lámpara con la forma de un yoyó no la había visto nunca.

No es, ni más ni menos, que una lámpara con el cable enrollado en su centro. Sencillo, limpio, ¿elegante? Pero yo al verla me dan ganas de intentar hacer el columpio y todas esas virguerías que veía siempre hacer a los demás y que yo, por más que lo intentara, es que no había forma.

Visto en Compradicción

Mesa antidisturbios

Pongamos que tenemos una casa. Pongamos que la casa es lo suficientemente grande para contener una mesa (difícil, lo sé). Pongamos que estalla una guerra en las calles. Pongamos, finalmente, que nos queramos unir a esa guerra a riesgo de mancharnos los zapatos. Si todos estos factores coinciden, la mesa antidisturbios de Max & Max se revelará como algo tremendamente útil.

Como se puede apreciar en las fotos, se transforma en un escudo, así que lo único que nos faltaría para entrar en batalla es algún amigo gritón para usarlo como arma arrojadiza. Lo que no muestran en las fotografías son los signos de uso, es decir, los círculos de café reseco y los pegotes de salsa agridulce que nos otorgarían el estatus de veterano.

Visto en Yanko Design

Juguetes Illuminatti. La nostalgia de tiempos mejores

Lo peor de la Inquisición es que no supo racionar las existencias. No hubo ningún tipo de planificación demográfica sobre la natalidad y mortalidad de las brujas, se las liquidaron a lo loco y nos dejaron sin ninguna. Y, claro, ahora para quemar a alguien inocente en la plaza del pueblo necesitas rellenar tal cantidad de formularios que, la verdad, uno se desmotiva y se le quitan las ganas de impartir justicia divina.

Con los Illuminati Toys podremos enseñar a nuestros pequeños psicópatas cómo hay que gastárselas a la hora de llevar a cabo un rito satánico y, de paso, recuperar ese símbolo de tiempos mejores. Pero, ojo, no todos los vástagos se merecen esa educación; para descubrir cuál de ellos desarrollará algún tipo de inteligencia, tenemos este otro juguetito:

El funcionamiento es tan simple como eficiente: el niño se verá atraído por luces y colores y, si no es lo suficientemente inteligente, será guillotinado. Puede parecer una solución muy radical, pero, hey, por primera vez en la historia la evolución se convertiría en la supervivencia del más inteligente en lugar del más fuerte, lo que estaría bien, para variar. Además, si el juego se realiza en presencia de otros aprendices, se les puede aleccionar acerca de los recortes para que se vayan acostumbrando.

Con todo este discurso me ha dado la nostalgia; voy al sótano a empalar unas ratas y luego, si me animo, ya hablamos.

Visto en Pijamasurf

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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