Un pez robótico muy real

El Robofish es un pez robótico que hace las veces de pez con mayor realismo del que lo haría un humano, lo que significa que, una vez más, las máquinas nos superan.

Lo que hace un pez básicamente es nadar. Y eso es lo que hacen los Robofish. No se alimentan (no hay que limpiar el acuario) y existen dos variantes: El Robofish payaso y el Robofish tiburón. La diferencia entre ellos estriba en el color y en la aleta.

Es una opción bastante interesante para los que quieran tener un acuario sin necesidad de encerrar a las criaturas y hacerlas pasar por el indigno acto de pasearlas por la calle flotando en una bolsa de agua transparente, que creo que debe de ser una experiencia bastante traumática.

Visto en The Green Head

Bicicleta con barra de bar integrada

Lo sé: la fotografía es inquietante. Por un lado uno tiene la sensación de que una bicicleta representa una vida sana y apacible, pedaleando con alegría mientras se maldice a todos los que se meten en el carril bici sin poseer una bici. Pero en el reverso tenebroso encontramos la verdadera razón del transporte: un almacén clandestino de bebidas espirituosas que posee incluso una especie de barra de bar y dos individuos con actitud suficiente para ser potenciales borrachos de barra, aunque no sabemos si vienen con la bici o pertenecen al parque.

Es, por decirlo de alguna forma, el equivalente a los maleteros de los coches una vez se han puesto en formato botellón; por una noche dejan de albergar el chaleco reflectante y los gallos de pelea y se dedican a servir felicidad líquida a todo el que se acerque.

No sabemos quién ha sido el artífice de esta joya de la ingeniería sobre dos ruedas, y tampoco sabemos si usa la bicicleta como bar móvil o si es para consumo propio. Parece más lo segundo, pero la primera opción no me disgustaría demasiado. Hay poca variedad, pero todos sabemos que la exquisitez en el alcohol dura dos copas.

Y no, yo tampoco sé por qué hay un tipo con una "x" pintada en el dedo. No sé qué tesoros se pueden esconder ahí.

Visto en Like Cool

 

El abrigo que te abraza desde atrás (o lo intenta)

La inventiva japonesa nos vuelve a sorprender desarrollando un concepto tan manido como la novia robótica. En este caso le han dado un toque especial: hay estudios que demuestran que una pareja es agradable en ciertos momentos (dependiendo de la pareja, el momento y si llevamos o no arena en los calzoncillos), pero parece que hay un momento en el que el mundo se detiene y resultan más maravillosas de lo que uno podría concebir. Ese momento es en el que te abrazan desde atrás.

El abrigo Riajyuu de Hikaru Sugira provoca una sensación parecida a esos abrazos traseros. Con la ayuda de unos auriculares nos pondremos en situación y no sólo sentiremos la presión física del abrazo, sino que una voz femenina nos informará de las razones por las que el abrazo se efectúa ("perdón por llegar tarde", "me he liado", "dame todo lo que lleves").

Hace un tiempo pudimos ver el Abrigo Abrazador, que si bien estéticamente es mucho más, no sé, lúcido, palidece en materia emocional ante la amabilidad del Riajyuu. Y hay que recordar que en el momento en el que la ropa deje de tener emociones estaremos obligados a relacionarnos con nuestros semejantes, con lo que eso conlleva.

Visto en Geekologie

Pantalones para fomentar el romance

El momento que precede al sexo es terrible: no sólo hay que tocar la mayor cantidad de superficie carnal posible sino que además hay que besar, quitarse la ropa y analizar el contexto para que todo esté en orden: la luminosidad del lugar, la situación higiénica general haciendo mayor hincapié en el aseo, la localización geográfica de artefactos útiles tras o durante el acto (ceniceros, dados, tenazas, sandalias, el D&D).

Todo eso debe estar controlado por una parte pequeña del cerebro, porque hay otra (la más grande) que está anulada, ya que todavía no se cree haber conseguido engañar a alguien con argumentos tan certeros como "si te gustan los gatos, yo creo que tengo uno por ahí. Deberíamos ir a mi casa a acariciarlo hasta quedarnos dormidos"; esa parte cree que, ciertamente, hay gato encerrado y se niega a colaborar sólo porque le causa un placer extremo decir "ya te lo dije" cuando la fatalidad ha pasado y la chica exige su pago.

Así que unos pantalones que controlen elementos como la luz y la música en el momento en el que alguien te baja la bragueta son algo muy útil que nos permite concentrarnos en lo que vamos a hacer. Son obra del Team Instructables fueron presentados en el Redbull Creation Contest.

Visto en Oh Gizmo!

Grip Clip: el efusivo retorno del bolígrafo en la oreja

Reconozcámoslo ya: encontrarle una utilidad no auditiva a la oreja es uno de los mayores logros de la humanidad. De hecho, se podría decir que la oreja no existía antes de usar bolígrafos. Estaba ahí, claro, y uno le colgaba cosas por hacer algo, pero era una prolongación del cuerpo que pasaban la vida abotargadas, intentando ganar importancia enfriándose cuando el cuerpo se calentaba y viceversa.

Por desgracia, los que usamos gafas tenemos cubierto el cupo de cosas colocables en la oreja, así que tendemos a olvidar épocas más hermosas en las que uno se engarzaba el cigarrillo en la oquedad para hacerse el macarra hasta que un macarra de verdad se lo quitaba y de paso se llevaba la cuota de dignidad asignada a ese día más un poco de la del día siguiente, lo que te obligaba a despertarte y desayunar desnudo con tu familia para llevar el día más compensado.

Pero si algo hemos aprendido es que todo vuelve (menos la Thatcher, espero). Atticus Anderson y Blake Crow, dos tipos sin mucho que hacer, han tenido a bien inventar el Grip Clip, un accesorio para gafas que permite colocar el amado bolígrafo en el lugar al que pertenece por definición: la oreja.

Supongo que no soy el único que piensa que el futuro se dividirá entre la gente que use el Grip Clip (más auténticos y peludos) y los que usen las gafas de Google (modernos lampiños). Y a partir de ahí, ya sabéis: guerras tribales, pandillas, bidones ardiendo, cyberpunk,... lo de siempre.

Visto en Incredible Things

 

 

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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