Zapantalones

Pedir una 46 en una zapatería es una experiencia traumática que siempre se repite de la misma forma: te van a mirar mal, van a hacer como si buscan algo en el almacén y te van a decir con la mejor de sus sonrisas que no les quedan. Si pruebas en otra zapatería reaccionarán de la misma forma, creándose un bucle parecido a buscar "google" en Google, pinchar y buscar "google" en Google, pinchar y... bueno, al final las opciones serán siempre dos: o te llevas una 43 muy elegante que te deformará la columna vertebral o una 46 de unos zapatos que pesan tanto como un cachorro de tigre de Malasia.

Con los Zapantalones de Sebastian Errazuriz no sólo tendrás que luchar para conseguir vestir los pies sino también las piernas. No queda del todo claro qué tallas estarían disponibles ni cómo concuerda el tamaño de los pies con el de las caderas, pero supongo que habrá un orden anatómico como en los juguetes por piezas, del tipo a este juego de pies le corresponde ese torso.

Visto en Jeremy Riad

Asiento de conductor con reconocimiento de culo

"Un amor nunca es igual al siguiente. Un culo, tampoco." Ese es el concepto en el que se ha basado el Advanced Institute of Industrial Technology de Tokio para llevar a cabo un invento revolucionario: el asiento de conductor con reconocimiento de culo.


El funcionamiento es simple: uno se sienta y espera a que el asiento le reconozca (tiene un porcentaje de aciertos de un 98%). En caso de que resultes ser dueño de ambos, coche y culo, te dejará arrancar.

Esto cambia todo.

Frases clásicas de los robos en carretera como "¡sal del puto coche, joder!", o "¡mueve tu maldito culo o te encañono!", con todo el encanto que desprenden, van a caer en desuso.

Alguien tendrá que cambiar el diseño de los llaveros y hacer una especie de moldes anales, porque tener una sola llave para todas las puertas es la peor medida de seguridad del mundo.

Pero lo peor es el ámbito cotidiano: levantarte una mañana y que el coche se niegue a arrancar porque no te reconozca. Eso duele. Y más en ayunas. Puede acabar en una crisis de identidad que ni siquiera se solucionaría psicoanalizando al culo porque el culo no se puede tumbar en la camilla, ya que necesitaríamos un subculo para apoyarnos, y sin camilla uno no expresa la desesperación que le provoca la infinitud del universo de una forma confortable. No es lo mismo, vamos.

Visto en Technabob

 

La tarta Stormtrooper o Soldado Imperial a tamaño real

Y yo que pensaba que cuando encargamos la tarta de la boda en un sitio de estos que hacen tartas personalizadas íbamos a ser originales, vienen ahora unos y se hacen una tarta Soldado Imperial a tamaño real. Y no te creas que es broma, que la tarta es totalmente real, como apreciaréis en esta imagen.

Una estructura que simula ser el esqueleto es la que sostiene todo el peso de la tarta (¡136 kg!) que dio de comer a unos 600 personas que asistieron a la feria de Ciencia Ficción en Boston, lugar donde se exhibió y degustó esta impresionante tarta.

Yo, sin dudarlo, le hubiera dado el primer bocado en la cabeza, a lo zombi.

Visto en | FinoFilipino

Escaleras y cabezas. Comparativa

Subir escaleras con la cabeza es una disciplina que requiere concentración, equilibrio y una voluntad férrea. Y mucho entrenamiento. Por eso tiene un lugar en los récords Guinness.

Bajar las escaleras de cabeza es una situación que requiere un considerable nivel de alcohol en sangre, un resbalón y un par de vértebras que nos sobren. Y mucho estilo. Por eso sigue siendo un deporte marginal.

Visto en Haha.nu

Qué hacer con 250 horas y 120.000 piezas de Lego


Desde siempre he admirado la gente que es capaz de hacer con su tiempo libre auténticas virguerías ingenieriles, porque replicar un cohete Saturno V (el cohete que la NASA utilizó en sus misiones Apolo) con su rampa de lanzamiento y todo puede ser cualquier cosa, pero también es toda una obra de arte de la ingeniería legorera.

Como bien reza el título de este post, la proeza, tan inútil como espectacular y recreativa, se ha llevado 250 horas del tiempo de su autor y se han utilizado 120.000 piezas de Lego (así, redondeando en ambos casos). Y viendo lo que cuestan las piezas de Lego, diría que también ha costado una pasta, por lo que hay que sumar el tiempo necesitado en ganar dicho dinero.

Pero vamos, que cualquier precio es pequeño si a cambio consigues montar un cohete de casi seis metros de altura y salir en blogs como NoPuedoCreer. Sólo le falta, como en algunos proyectos de Lego que he visto, funcionar de verdad, y aunque no alcanzase la velocidad de fuga sólo con que este bicho llegara a despegar... buah...

Visto en Gizmodo

Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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