Todas las fases de Angry Birds en exposición

Angry Birds Levels es el último trabajo de Evan Roth de la serie Multi Touch Paintings. Contiene todos los movimientos digitales necesarios para acabar Angry Birds en láminas del mismo tamaño del iPhone. El trabajo deja intuir una reflexión acerca del uso del tiempo, la decadencia social y la pérdida de contacto emocional entre los seres humanos.

Pero lo interesante es lo que puede suceder con las exposiciones si esto se transforma en un movimiento de vanguardia y empieza a ser imitado. Los analistas artísticos (dícese de gente que lleva las manos en la espalda) dejarían de pulular por los pasillos y se abriría una etapa de tipos con mochila dispuestos a probar los movimientos en ese mismo instante y, en caso de no funcionar, se consideraría un arte impuro e indigno. La capacidad del artista para haberse pasado el juego sería primordial para poder exponer, por supuesto. Y de más está decir que las posibilidades de ligar en una exposición se verían reducidas drásticamente. Tampoco son muy altas ahora mismo, hay que reconocerlo.

Visto en Design You Trust

Franklin Shoot Again: encestando hasta el infinito

Hay momentos en la vida que exigen un corte, un paréntesis que permita dejar de pensar y centrarnos en un movimiento mecánico que agote el cuerpo y nos deje hundidos en la cama. La mayoría de esos momentos tienen que ver con terceros y lo más recomendable y fructífero es echarle la culpa a ellos. Pero puede que nos queramos sentir responsables por algún sentido del heroicismo enterrado hace tiempo, y para eso existe la canasta Franklin Shoot Again.

Una vez encestemos, la canasta nos escupirá el balón automáticamente y nos veremos forzados a lanzar de nuevos, formándose un bucle que anulará nuestra existencia y nos sacará de circulación hasta que los brazos se desprendan exhaustos y, entonces sí, habremos expiado nuestros pecados con una tragedia todavía mayor. Nos habremos convertido en mártires. Todo matrimonio debería tener uno en cada habitación.

Visto en Materialicious

La casa en medio de la autopista

Xiayangzhang, China: Luo Baogen y su mujer, ambos rondando los 70 años, se negaron a cobrar la indemnización que les ofrecía el gobierno chino por tirar su casa para construir una carretera. Sus vecinos, en cambio, aceptaron gustosos los 30.000 euros y pusieron al gobierno en la tesitura de cambiar el recorrido de la carretera o contratar unos sicarios para acabar con Baogen.

Tras lo que parece una decisión no muy meditada, se decidió trazar la carretera igualmente rodeando la casa de los Baogen, que ahora se levanta en el centro de una rotonda a modo de monumento a la falta de escrúpulos. Para colmo, ni siquiera han quitado el poste de la luz que aflora en medio de la rotonda y que va a convertir la casa de los Baogen en un centro de urgencias médicas improvisado.

Visto en Incredible Things

Trofeo Cabeza de Toro, de cartón

Cabeza de toro

Exponer en una pared del salón la cabeza de un morlaco de media tonelada, con sus cuernos incluidos, es un lujo que no todo el mundo se puede permitir, salvo en tascas de ambiente taurino y fincas de ganaderos. Eso por no hablar de las connotaciones éticamente reprobables que percibirán ecologistas, detractores de la taxidermia y amigos de los animales en general.

No amigos, rebanarle la cabeza a un animal para momificarla y mostrarla como trofeo a tus visitas no está bien visto en el siglo XXI, así que. una buena solución, que contentará a todos, es substituirla por este kit de cabeza de toro, de cartón 100% reciclado.

Sólo emite mensajes positivos: es de material reciclado y reciclable, se ensambla a mano sin pegamento, es económico e invita a la reflexión sobre la relación entre humanos y otros animales.

Cabeza de toro de cartón

Teclado con plato integrado (esto tampoco se mete en el microondas)

Dicen que si uno apaga el ordenador descubrirá toda una vida esperándole en las calles. Reconozco que, en épocas más jóvenes y sin duda más temerarias, he llegado a pisar esos terrenos e informarme acerca de la vida. El principio es prometedor porque no te piden mail para acceder, pero, eso sí, spam hay por todos lados. No creo que la vida me tome muy en serio.

Volviendo a la realidad, Hella Jongerius ha tenido una genial idea: unificar cosas tan unificables como son el teclado y la comida. Eso hace la vida (la buena, se entiende) mucho más cómoda. Sólo falta una mente privilegiada que piense en una solución al orinal; no es molesto, pero hay personas que aseguran que es excesivo. Ese tipo de personas que no hay que tomarse muy en serio.

Como se puede comprobar en la fotografía, el Soft Office puede extrapolarse a la realidad (la mala, se entiende) y usarlo sólo como plato. Así nos resultará más fácil adaptarnos a toda esa parte de la existencia que no tiene cables y que es fría y despiadada. Aunque no sé por qué alguien querría hacer algo así.

Visto en Like Cool

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No Puedo Creer... Que Lo Vendan



Luke: Yo... No puedo creer... Yoda: Ya, por eso has fallado.
Episodio V. El Imperio Contraataca, 1980
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