Esta especie de oso de peluche salido de la isla del doctor Moreau no es fruto de un despiste del encargado de hacer los peluches, sino una idea del diseñador Philippe Starck.
Su concepto se basa en que los niños van rotando en sus preferencias en cuanto a peluches se refiere. Y cuando le dan por uno, no pueden pasar un solo día sin él. Por eso los padres tienen que estar al tanto de que peluche es el preferido de su hijo en cada momento, para no tener problemas. Así que nada mejor que en vez de tener un peluche de oso, uno de oveja, uno de conejo y otro de perro, nada mejor que tenerlos todos juntos en lo que podría.
Así cuando el niño se canse del oso, solo tiene que darle la vuelva y abrazarse al pie del mismo, que será su peluche conejo.
Me gustaría saber que fumó el diseñador este para que se le ocurriese esta idea...